Aumentan a 156 los muertos en las protestas tras muerte de cantante en Etiopía






La cifra de fallecidos aumenta a 156 personas por las protestas que han sacudido Etiopía tras el asesinato este pasado lunes del popular cantante Hachalu Hundessa, según ha informado la Policía de la región de Oromía, feudo del mayor grupo étnico del país.

«Tras la muerte de Hachalu, 145 civiles y 11 agentes de seguridad han perdido la vida en los disturbios de la región«, ha señalado el subcomisario de la Policía de Oromía, Girma Gelam, en declaraciones a última hora del sábado en el canal de televisión Fana Broadcasting Corporate (FBC), afín al Gobierno.

Otras 167 personas sufrieron «heridas graves» y más de 1.000 personas han sido arrestadas hasta la fecha, según el informe policial.

Hachalu, de 34 años y famoso por sus canciones de protesta política en favor de los oromo, que desempeñaron un papel importante en la ola de protestas que provocó la llegada al poder de Abiy en abril de 2018, fue abatido a tiros en el barrio de Akaki Kality, en el sur de Adís Abeba, y trasladado a un hospital en el que murió.

Una investigación abierta y varios sospechosos detenidos

Aunque la Policía ha abierto una investigación y varios sospechosos se encuentran detenidos, las protestas violentas de simpatizantes del cantante se han repetido en Adís Abeba y otras ciudades de Oromía, zonas en las que se restringió el acceso a internet.

Entre los primeros detenidos, figuraban el dirigente opositor oromo Bekele Gerba y el conocido activista del mismo grupo étnico Jawar Mohammed, exaliado del primer ministro, Abiy Ahmed, muy crítico en los últimos meses con su gestión.

Como todas las tardes durante varios días, Firaol Ajema y sus amigos se reunían en Legetafo, cerca de Addis Abeba, para escuchar juntos las canciones de Hundessa. Todos ellos vestidos con camisetas negras adornadas con el retrato del cantante y el lema «Yo también soy Hachalu», para celebrar el recuerdo de la estrella cuyo asesinato, sin resolver, causó un estallido de violencia.

Esta violencia resalta las crecientes tensiones étnicas en Etiopía y resalta la fragilidad de la transición democrática implementada por el primer ministro Abiy Ahmed, Premio Nobel de la Paz 2019. Desde su llegada al poder, ha trabajado para reformar un sistema que hasta ahora había sido muy autoritario.

Pero al hacerlo, abrió la puerta a la violencia entre comunidades que pone a prueba el sistema etíope de federalismo étnico. «El asesinato de Hachalu nos entristeció profundamente, pero la forma en que el Gobierno lo manejó empeoró las cosas», ha señalado uno de sus amigos, Birhanu Gadis. «Es totalmente inaceptable», agregó. 

La ONU y la Unión Africana llaman a la calma

La ONU y la Unión Africana (UA) han pedido este domingo tanto a manifestantes como a las fuerzas policiales calma y diálogo. Estas protestas, además de reflejar un nuevo malestar de los oromos, también escenifican una futura victoria en los comicios que se deberían haber celebrado este año, pero que han sido aplazados por el coronavirus.

Abiy ha expresado sus condolencias por el fallecimiento de «este artista increíble y brillante» e hizo un llamamiento a la calma en un mensaje en su cuenta de la red social Twitter. «A toda la gente de nuestro país: hemos perdido una vida preciosa. Deseo consuelo para todos los que estamos profundamente tristes», escribió. 



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