Bomberos y técnicos acceden al edificio que explotó en Madrid






Los bomberos y técnicos del Ayuntamiento de Madrid han reanudado las labores de desescombro y saneamiento en el edificio que este miércoles sufrió una explosión de gas en la calle Toledo de la capital y que dejó cuatro víctimas mortales y una decena de heridos.

Los bomberos han permanecido toda la noche en la zona del edificio de forma preventiva, y con las primeras luces del día se han reanudado las labores de desescombro de todos los elementos inestables dañados por la onda expansiva, tareas en las que colaboran otros organismo municipales con maquinaria pesada de obra.

Además, según ha publicado en Twitter Emergencias Madrid, hay también técnicos del Ayuntamiento y de la compañía de gas colaborando en la revisión del edificio, analizando la situación para planificar los trabajos que se van a realizar a lo largo del día.

Todavía no se ha tomado la decisión de si se va a demoler el inmueble siniestrado y de momento se trabaja para desescombrar la zona con el fin de que pueda recuperar la normalidad.

Entre las tareas de esta jornada, los efectivos de los Bomberos y a Policía Municipal están retirando los vehículos afectados por la caída de escombros y cascotes como consecuencia de la deflagración, que destrozó cuatro de las cinco plantas del edificio propiedad del Arzobispado. 

En el lugar, además de los Bomberos y Policía Municipal y Nacional, también se encuentra Samur en preventivo, ya retiró los dos puestos de mando sanitario, y una furgoneta de una ONG que provee de bebidas calientes y agua a vecinos afectados y profesionales que están trabajando en la zona.

Zona acordonada

La calle de la explosión amanecía con la presencia de vehículos de Emergencias de Madrid capital y del 112, de la Policía Nacional y de los agentes de movilidad, que evitaban el paso de curiosos o que se acercase demasiado el nutrido grupo de periodistas que se encuentra en el lugar.

Varias cintas colocadas por los agentes apartan a los informadores y viandantes para facilitar el paso de una excavadora, que ha seguido retirando escombros del suelo, y de camiones de obra.

Hasta el cordón policial se han acercado algunos vecinos de los edificios desalojados próximos al de la deflagración para coger algo de ropa, dinero y objetos personales de su casa. Han pasado la noche algunos con familiares y otros en un hotel habilitado para la ocasión.

Una de ellas ha sido Margarita, del edificio del número 102. «Todos los cristales están reventados, parte de la pared se cayó. Pero no sé nada más porque cuando pasó todo cogí los perros y salí de casa pitando», ha relatado. La boardilla entera parece que está caída. Es un edificio de 130 años. Esto va para largo, no sabremos cuándo podremos volver, antes hay que ver en qué condiciones está el edificio», ha relatado a los medios.

Un vecino que vive «justo delante de donde ha pasado todo esto», Miguel Rodríguez, ha explicado a los medios que él se estaba preparando para una clase «online» con la universidad cuando notó «cómo había una nube de polvo gigante» y vio «trozos de paredes volar», algunos de los cuales llegaron a sus balcones.

El joven ha afirmado desconocer si su edificio ha sufrido daños estructurales, por lo que tanto él como su compañero de piso han decidido dormir en casa de familiares; de momento tampoco sabe cómo está su piso. «Hablaremos después con los policías a ver qué se puede hacer y cómo actuar ahora».

Clases telemáticas 

Por otro lado, los alumnos del colegio La Salle La Paloma, anejo al edificio siniestrado, continuarán esta semana con las clases telemáticas hasta que se acaben de evaluar los posibles daños en el edificio.

Según han explicado este jueves a Efe fuentes de la Consejería de Educación, el bloque del colegio concertado está siendo inspeccionado por los técnicos del Ayuntamiento de Madrid, y en el caso de detectarse daños estructurales el propio centro buscaría alternativas para sus estudiantes.

Ningún estudiante ni trabajador de La Salle resultó herido por la explosión a pesar de que cayeron en el patio cascotes del edificio que explotó. En el día de la vuelta a las aulas tras la borrasca Filomena, el patio del recreo estaba vacío de alumnos gracias a que parte de él estaba cubierto de nieve.





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