Cuatro días de furia narco en Cádiz y Málaga en respuesta a la presión policial


Las organizaciones de traficantes que operan en las costas andaluzas, especialmente de las provincias de Cádiz y Málaga, aunque eventualmente también Huelva, están actuando con violencia renovada. En cuatro días, ha habido tres arrollamientos a coches policiales y una lluvia de

disparos contra un dispositivo de la Guardia Civil
en la sierra gaditana para desmantelar varias plantaciones de marihuana. Hubo guardias heridos por disparos de escopeta. Una de las explicaciones del repunte de la violencia radica en la necesidad de las organizaciones de abastecer a cualquier precio a sus clientes –incluso a riesgo de provocar víctimas mortales– en un momento en que las incautaciones de droga a manos de las fuerzas de seguridad se han disparado.





“Estamos cogiendo mucha droga y ello provoca en ellos (traficantes) un cierto grado de desesperación. Intentan meter la droga por donde sea”, explica una fuente policial destinada en la comarca gaditana del Campo de Gibraltar. Otras fuentes policiales explican que la llegada de narcolanchas en las dos últimas semanas ha sido especialmente intensa.

Un helicóptero de la Guardia Civil, durante la búsqueda de los narcos que dispararon contra tres agentes en la Sierra de Cádiz
Un helicóptero de la Guardia Civil, durante la búsqueda de los narcos que dispararon contra tres agentes en la Sierra de Cádiz
(AUGC)

La violencia de los narcos ha llamado ya la atención de la Junta de Andalucía que, a través de su vicepresidente, Juan Marín, ha reclamado al Gobierno de España refuerzos policiales. De responderse a esta demanda, la dotación de más recursos humanos y materiales sería una más –muchos creen que insuficientes hasta ahora– de las que se han llevado a cabo desde 2018 cuando hubo otro repunte de la violencia narco.

Las organizaciones de guardias civiles y los sindicatos policiales coinciden en la necesidad de dichos refuerzos.

Justamente, la respuesta tanto de las fuerzas policiales como del aparato judicial, incluida la fiscalía, que también aumentó sus recursos, sería paradójicamente una de las causas del repunte violento de las organizaciones de tráfico de hachís y cocaína del Estrecho.





Un coche de alta potencia de una banda narco impacta frontalmente contra un vehículo camuflado de la Guardia Civil en Estepona
Un coche de alta potencia de una banda narco impacta frontalmente contra un vehículo camuflado de la Guardia Civil en Estepona
(Guardia Civil)

Cinco guardias civiles y dos policías nacionales han resultado heridos, algunos de gravedad, en menos de una semana. Un inspector de la Policía Nacional, arrollado en Algeciras dentro de su coche en un intento de detener un coche de narcos cargados de fardos de hachís, se debate en el hospital para evitar la pérdida de uno de sus brazos y la recuperación de las graves lesiones sufridas en una pierna.


Importantes de jefes de clanes de la droga han recobrado recientemente la libertad





Existen, sin embargo, otras razones que esgrimen muchos policías y guardias civiles destinados en estas zonas de alta actividad narco para explicar este repunte violento: algunos de los principales jefes de bandas de la droga han salido recientemente de prisión bajo fianza. Son muchos los que, entre otros, citan a los dos hermanos que mandan en el clan de los Castañas.

En determinados círculos policiales, se reclama una respuesta judicial más dura para hacer frente a esta nueva violencia, aunque ello suponga un cambio legal, y que, por ejemplo, el arrollamiento de un vehículo policial por cuestiones de narcotráfico sea un delito más castigado que en la actualidad.







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