Cuatro hermanos presos por una trágica disputa entre dos familias



La balacera, aseguran los investigadores fue impresionante. Hubo varias armas y muchos más balazos. Todo ocurrió hace un mes en barrio Lamadrid, en el sudoeste de la ciudad de Córdoba. Dos familias vecinas unidas entre sí pero enfrentadas de la peor manera. Y un trasfondo que aún no se logra despejar del todo en la causa, pero que huele demasiado pesado. El resultado: dos muertos a balazos.

Y, ahora, cuatro hermanos presos y la sospecha de que en la cárcel de Bouwer continuarán estos enfrentamientos.

La reconstrucción judicial de la fiscal de Violencia Familiar Bettina Croppi, a partir de los datos aportados por los investigadores de la división Homicidios de la Policía, indica que a las 4 de la madrugada del domingo 12 de julio último, Hugo Martín Ceballos (45); su hermano mellizo Claudio Enrique Ceballos, y la pareja de este, Andrea Soledad Figueroa (39), se cruzaron de vereda en pasaje José Verdi casi Lorenzo Morlote.

La referencia de pasaje Verdi no es sólo una información de contexto. Los investigadores policiales hace rato que frecuentan ese sector por diversos delitos y sospechas.

Al frente está la casa donde viven Pablo Carreras (36), su pareja, Carolina Ceballos (44, hermana de Hugo y de Claudio), y sus hijos.

Los Ceballos se cruzaron para recriminarle a su cuñado presuntos maltratos en contra de Carolina. Otros, cuentan que hacía días que ambas familias venían discutiendo por un portón roto. Los pesquisas tratan de mirar un poco más allá: los antecedentes por robos y narcotráfico de varios de los involucrados hace presumir el motivo por el que allí nadie quiere contar el verdadero trasfondo de semejante balacera.

Porque eso fue lo que ocurrió aquella madrugada. Porque en medio de los gritos y los reproches mutuos, fueron varios los que sacaron a relucir armas de fuego dentro de la casa familiar de los Carrera. Y el tiroteo fue impresionante.

Quienes llevaron la peor parte fueron Hugo Ceballos y Soledad Figueroa, que murieron alcanzados por diferentes proyectiles.

“Son dos familias de carácter duro, son pesados y esta vez la diferencia familiar se fue de las manos”, graficó en aquel momento una fuente policial.

Y describió: “Fue un tiroteo importante, al parecer hubo muchas armas y disparos en diferentes direcciones, así que también ligaron heridas los que estaban más próximos”.

Pablo Carrera se entregó horas después, luego de tomar en cuenta las amenazas de que su domicilio iba a ser incendiado si no lo detenían.

Carolina, su pareja, quedó en medio de toda la disputa: un hermano y una cuñada asesinada y su propio esposo detenido. Ella también fue herida en la balacera, pero salvó su vida.

En la cárcel de Bouwer ya había varios familiares de los Ceballos detenidos por distintos delitos. Y mandaron el mensaje al exterior de los barrotes de que pensaban saldar cuantas allí adentro con Pablo Carrera.

Por eso, sus hermanos prófugos después de la balacera, respondieron que ellos también se iban a entregar para acomodar las fuerzas ante un posible choque dentro del penal.

Pero los días fueron pasando y ninguno de los tres Carrera prófugos se presentó ante la Justicia. Así que los investigadores de Homicidios continuaron tras sus huellas.

Brian Carrera fue el primero en ser detenido. Y en las últimas horas, cuando la presión policial se intensificó, los dos que continuaban libres, Julio y Gustavo Carrera, decidieron entregarse.

Homicidio simple agravado, lesiones calificadas agravadas, abuso de arma y amenazas calificadas son las imputaciones que pesan sobre los cuatro hermanos que ahora se reencontrarán en la cárcel.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 22/08/2020 en nuestra edición impresa.





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