Desarticulada una organización criminal que suministraba cocaína y drogas de diseño a domicilio



Los Mossos han desarticulado una organización criminal especializada en tráfico de cocaína y drogas de diseño que suministraba a domicilio. Funcionaba como una empresa de envío de las sustancias a la carta para dificultar la acción policial y evitar las quejas vecinales que ocasionan los puntos de venta por la afluencia de consumidores.

El pasado viernes, los Mossos desplegaron un operativo en Barcelona, ​​Badalona, ​​Hospitalet y Cerdanyola, que terminó con la detención de ocho personas, seis hombres y dos mujeres, de entre 20 y 33 años y de nacionalidades española, uruguaya , ecuatoriana y dominicana. Se intervinieron más de 600 gramos de cocaína y gran cantidad de monodosis de droga escondidas en los vehículos con los que repartían. Los investigadores realizaron inspecciones y registros judiciales en seis domicilios y cuatro locales. Cinco de los detenidos han ingresado en prisión.






Monodosis





La investigación se inició en mayo, cuando se constató que el jefe de la organización tenía a sus órdenes dos personas de su máxima confianza, que se encargaban de ocultar la sustancia estupefaciente en sus casas. Estas dos personas eran también las que manipulaban y adulteraban la droga y la preparaban para venderla con monodosis.

Disponían de varios terminales de telefonía móvil que se utilizaban para que los clientes hicieran el pedido de la droga, indicando el tipo de sustancia que necesitaban, la cantidad y el lugar donde querían recibirla. Una vez hecho el pedido, otros miembros de la organización tenían la función de ir a recoger las dosis por los domicilios de los investigados y con sus vehículos particulares empezaban a hacer el reparto.


Servicio 24 horas al día, toda la semana





Estos trabajadores tenían un horario indefinido, planificado en cuadrantes de trabajo por turnos fijos para dar servicio las 24 horas del día, los siete días de la semana. Los Mossos han indicado que los empleados incluso tenían que dar explicaciones coherentes a sus jefes si no podían encargarse de un pedido en su turno de trabajo o no podían trabajar algún día.

El jefe de la organización era también responsable de una asociación cannábica. A estas alturas, se están haciendo comprobaciones para determinar si el local cumplía todos los requisitos legales permitidos. La documentación intervenida en este establecimiento permitirá a los investigadores determinar el número de socios y la actividad económica que se estaba haciendo.





La investigación apunta a que en alguna ocasión se había facilitado el consumo a menores en su interior. La investigación continúa abierta para determinar si el responsable del entramado criminal utilizaba también un local de ocio nocturno, que gestionaba él mismo, para blanquear la gran cantidad de dinero obtenido con el venta de la droga.







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