Descabezada una banda de secuestradores que raptó al hermano de un empresario de Gijón


Decidieron que el secuestro podría ser un negocio criminal lucrativo y no repararon esfuerzos en ello. Se hicieron con un lugar donde retener a las víctimas, con vehículos potentes y decidieron despreciar el horror que ello causaría a los raptados y a sus familias. La Guardia Civil ha descabezado una banda de secuestradores que habían retenido la pasada primavera al hermano de un empresario de Gijón y lo había escondido en una nave industrial en Valencia. Dada ya por concluida esta fase de la investigación, se ha informado ahora del arresto de los dos cabecillas en agosto.

Miembros del equipo policial del caso, con uno de los presuntos secuestradores ya bajo custodia
Miembros del equipo policial del caso, con uno de los presuntos secuestradores ya bajo custodia
(Guardia Civil)






La víctima es un joven vecino de la localidad de Carreño y la empresa a la que está vinculado familiarmente pertenece al sector de las autocaravanas. Su secuestro se produjo, según la reconstrucción de los hechos, a punta de pistola en la sede del negocio y lo introdujeron en el maletero de un vehículo. La Guardia Civil nunca pensó que se tratara de una desaparición voluntaria.

Explican fuentes de la investigación a La Vanguardia, en la que han participado efectivos de la Comandancia de Gijón y de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que el mismo día de la desaparición el hermano de la victima recibió una primera llamada en la que, como adelanto de lo que vendría más tarde, se le informaba únicamente de que pagara o no volvería a ver a su hermano con vida.


Los secuestradores entregaron una fotografía de la víctima como prueba de vida





Fue en una segunda comunicación con el hermano –que se convertiría en el interlocutor de la familia con los secuestradores– que se habló ya de los cinco millones de euros. Los secuestradores accedieron a enviar una prueba de vida. “Consistió en fotografía en la que se veía al joven en buen estado y con una serie de evidencias de que era una imagen actual”, explican fuentes de la investigación.

Un perro especialista de la Guardia Civil, rastreando uno de los colchones localizados en el zulo
Un perro especialista de la Guardia Civil, rastreando uno de los colchones localizados en el zulo
(Guardia Civil)






“A partir de ese momento, nuestra única prioridad era la liberación de la víctima, más allá de cualquier otro aspecto de la investigación”, explica este investigador de la Guardia Civil.

Tal fue la presión mediática y los indicios que los secuestradores tuvieron –especialmente a través de las conversaciones con el hermano del raptado– de que los investigadores podrían estar tras sus talones, que decidieron dejar al chico en libertad.

Deciden dejarlo en Albacete.

Los secuestradores informan a su víctima de que no tendrá problemas en ese punto donde lo liberan para entrar en contacto con alguien que lo ayude y que le dicen que han decidido dejar que se marche porque le estaba “buscando demasiada gente”, informan fuentes de la investigación.

El secuestro se produjo el 5 de marzo y la liberación, el 11 del mismo mes.


Los investigadores revisaron más de 2.000 kilometros de cámaras de tráfico para seguir el rastro de los sospechosos





Ya en libertad la víctima, la Guardia Civil se concentró en la localización de los culpables. “Han sido más de 2.000 kilómetros de cámaras de tráfico a revisión”, explica uno de los investigadores. “Partimos solo de que era un coche blanco”, subraya esta fuente.

El jefe de la banda usaba siempre documentación falsa. El grupo disponía además de varias placas de matrícula y tomaba innumerables medidas de autoprotección ante la acción de las fuerzas del orden.





Uno de los sospechosos, conducido por una pareja de agentes
Uno de los sospechosos, conducido por una pareja de agentes
(Guardia Civil)

La localización en Valencia de la nave industrial adecuada como lugar para retener a secuestrados aportó un enorme banco de información a los investigadores que todavía se está analizando. Aunque la Guardia Civil se muestra prudente y no se pronuncia sobre ello, el diseño y disposición de las instalaciones haría pensar que el joven asturiano no había sido el primer inquilino forzoso de esas dependencias. Encontraron 250 litros de ácido sulfúrico, además de gran cantidad de bridas y cinta americana, entre otros indicios.


Muchos secuestros se producen dentro del mismo mundo del hampa donde los implicados no pueden recurrir a las fuerzas del orden





Muchos secuestros se producen con víctimas cuyos círculos familiares, amicales o profesionales no pueden recurrir a las fuerzas del orden para resolver el asunto. Hacerlo sería exponerse a que la justicia tuviera noticia de los negocios sucios de unos y otros. Los secuestros son moneda común, por ejemplo, entre bandas de narcotraficantes por deudas o supuestas traiciones.





Los dos implicados en este secuestro del joven de Gijón se encuentran en prisión. Al menos, el líder principal cuenta ya con antecedentes por otro secuestro en el pasado. Los dos acusados se encuentran en prisión y son españoles aunque, cuando hablaban con el hermano del secuestrado, fingían un acento latinoamericano y usaban palabras en español pero argot extranjero. “En lugar de dinero, siempre pedían plata, por ejemplo”, concluye esta fuente.







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