El cambio de pistola de la Guardia Civil lleva ya ocho meses de retraso



Los planes de la Guardia Civil para comenzar la sustitución del arma corta de dotación de sus agentes se frenan por el momento. El contrato de seis millones de euros para adquirir 12.000 pistolas semiautomáticas acabó desierto hace ocho meses y no se ha reactivado, según ha comprobado Confidencial Digital.

El pasado mes de octubre se contó en estas páginas que el Mando de Apoyo de la Dirección General de la Guardia Civil había comunicado en reuniones con las asociaciones profesionales que no iba a comprar más fundas antihurto para las pistolas de dotación marca Beretta.

El motivo es que se había puesto en marcha un plan para sustituir esas pistolas, y por tanto se habían decidido no comprar fundas para Beretta, sino para HK.

De hecho, las fuentes consultadas señalaban que la apuesta parecía ser comprar pistolas HK USP Compact, las que usa la Policía Nacional, varias unidades de las Fuerzas Armadas, centenares (unos 500) de cuerpos de policía local de toda España y también los Mossos d’Esquadra (donde hay agentes con HK y otros con Walther P-99).

Ya para entonces, la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil tenía en marcha un contrato de suministro para la “Adquisición de pistolas semiautomáticas calibre 9 mm. Parabellum de dotación en diversas Unidades de la Guardia Civil”, con un presupuesto de 6,02 millones de euros.

En la documentación se establecía que los plazos previstos para incorporar esas nuevas pistolas eran 4.000 en 2020, 4.000 en 2021 y 4.000 en 2022. Eso sí, las 12.000 pistolas en total serían una primera remesa, ya que para sustituir todas las pistolas Beretta en las unidades de la Guardia Civil que tiene ese modelo se requerirían más compras.

La cuestión es que los planes del Mando de Apoyo se vieron frustrados. El contrato terminó siendo declarado “desierto”, y no por falta de empresas interesadas, ya que hubo dos licitadores que presentaron sus ofertas al concurso.

Una empresa checa y otra alemana

Según la documentación del proceso de contratación consultada por ECD, se postularon para suministrar esas 12.000 pistolas automáticas dos empresas europeas de armamento: Česká Zbrojovka Uherský Brod (CZ), de la República Checa, uno de los cinco mayores fabricantes de armas automáticas del mundo; y la alemana Heckler & Koch, otro de los gigantes en este sector.

Con ambas empresas hubo problemas, ya que no presentaron determinada documentación requerida. Por ejemplo, en un determinado punto del proceso a Česká Zbrojovka Uherský Brod se le requirió que aportara una “Declaración responsable donde se comprometa a tener implementado, en caso de resultar adjudicatario del contrato, durante la ejecución del mismo, un plan específico para eliminar las desigualdades entre el hombre y la mujer en el mercado laboral, favoreciendo la aplicación de medidas que fomenten la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito laboral”.

No aportó todos los papeles requeridos, por lo que quedó excluida. También Heckler & Koch tuvo que subsanar errores de documentación. Pero al menos sus propuestas técnicas sí llegaron a ser valoradas, aunque finalmente fueron rechazadas.

Problemas con el disparo de las HK

El Servicio de Armamento y Equipamiento Policial de la Guardia Civil detectó ciertos incumplimientos de los requisitos técnicos: el paso del rayado de los cañones de la pistola de muestra era superior al máximo exigido, la velocidad del proyectil al disparar era inferior al mínimo, y faltaba documentación para realizar algunas pruebas de contraste.

Por todo ello, Heckler & Koch también fue descartado, y la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil y la Secretaría de Estado de Seguridad terminaron declarando desierto el contrato.

Desde entonces, la Jefatura de Asuntos Económicos de la Dirección General de la Guardia Civil no ha lanzado ninguna nueva licitación relativa a pistolas o armas cortas, según ha comprobado ECD en su perfil del contratante.

El Servicio de Armamento y Equipamiento Policial especificaba las características del arma corta que buscaba: una pistola semiautomática del calibre 9 mm Parabellum, de retroceso corto de cañón y con mecanismo modificado de acerrojamiento tipo Browning.

En los pliegos también se indicaba que la pistola debía ser de cañón forjado en frío con perfil poligonal, martillo del percutor a la vista, seguro manual, palanca lateral de cierre de recámara, mecanismo de disparo de doble y simple acción, de armazón en material ligero polimérico reforzado con fibra tipo vidrio o similar, y con un cargador de entre 13 y 15 cartuchos.

Objetivo: sustituir las Beretta de 2006

Estas pistolas iban a empezar a sustituir a las Beretta italianas del año 2006 que tienen la mayoría de los agentes de la Guardia Civil, aunque ya cuentan con pistola precisamente de Heckler & Koch (HK) algunas unidades del cuerpo, como la unidad de élite Grupo de Acción Rápida (GAR), los antidisturbios de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), agentes de paisano como los de Información…

Sobre Beretta, cabe también señalar que la empresa armamentística italiana perdió recientemente frente a Fiocchi Munizioni (también italiana) el contrato de suministro de “50.000 conjuntos de 100 cartuchos calibre 9×19 mm. NO TOX [no tóxica, sin plomo], para uso de diversas Unidades de la Guardia Civil”, con un presupuesto de poco más de un millón de euros.





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