El Gobierno prepara un ejercicio de gestión de crisis de Seguridad Nacional



¿Cuál es la capacidad de reacción de la maquinaria del Estado ante una crisis de Seguridad Nacional? Antes de comprobarlo en un escenario real, el Gobierno de España pretende testar en un simulacro el grado de maniobrabilidad de las administraciones ante una situación que amenace gravemente la seguridad del país.

Confidencial Digital ha podido confirmar que una vez que se supere la pandemia de coronavirus, el Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene planeado llevar a cabo el primer ejercicio de gestión de crisis de Seguridad Nacional de ámbito nacional.

De hecho, la ola de contagios que obligó a declarar el estado de alarma y a paralizar prácticamente el país a mediados del mes de marzo provocó, entre otras muchas consecuencias, que ese ejercicio se aplazara sin fecha.

Impulso al modelo de gestión de crisis

El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2019, publicado el pasado mes de mayo (se puede leer pinchando aquí), explicaba que “el Comité de Situación ha impulsado el desarrollo del modelo integral de gestión de crisis, primer objetivo general establecido en la Estrategia de Seguridad Nacional 2017”.

El Comité Especializado de Situación es un órgano colegiado de apoyo al Consejo de Seguridad Nacional, y se encarga de encauzar y coordinar “el apoyo requerido por el Gobierno de los instrumentos de gestión de crisis del Sistema de Seguridad Nacional en los estados de alarma y excepción según lo previsto en la Disposición adicional primera de la Ley de Seguridad Nacional, y de acuerdo con las directrices político estratégicas adoptadas por el Consejo de Seguridad Nacional”.

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, preside este Comité de Situación que, en definitiva, trata de “mejorar la coordinación entre las distintas Administraciones Públicas, para favorecer la rapidez y flexibilidad en la respuesta a estas situaciones, objetivo para el que resulta necesaria su participación en ejercicios de gestión de crisis, que comporten la toma de decisión en el nivel político-estratégico”.

Un ejercicio de gestión de crisis previsto para abril

El Comité de Situación aprobó en 2019 varias iniciativas novedosas para impulsar ese “modelo integral de gestión de crisis” antes citado.

En el Informe de Seguridad Nacional se indicaba que una de estas iniciativas a las que se dio el visto buen fue “la realización del primer ejercicio de gestión de crisis de Seguridad Nacional de ámbito nacional”.

El Departamento de Seguridad Nacional y el Comité de Situación empezaron a preparar este ejercicio en el segundo semestre de 2019, con el objetivo de poder llevarlo a cabo en abril de 2020.

El coronavirus obligó a aplazarlo

Esa era la previsión en 2019. Pero entonces llegó una crisis real, la del coronavirus, que puso en jaque al Gobierno y a todas las administraciones públicas, y obligó a focalizar todos los esfuerzos en tratar de superar la epidemia que ha provocado más de 40.000 muertos en España.

Confidencial Digital se puso en contacto con el Departamento de Seguridad Nacional, el órgano de asesoramiento al Presidente del Gobierno en materia de Seguridad Nacional que asume las funciones de secretaría técnica y órgano de trabajo permanente del Consejo de Seguridad Nacional.

El Departamento de Seguridad Nacional tiene como director a Miguel Ángel Ballesteros, general de Brigada del Ejército de Tierra en situación de retiro. Fue nombrado para ese cargo en junio de 2018, al llegar Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno.

El departamento se ubica en el Complejo de la Moncloa, en el llamado “búnker” de La Moncloa, y depende del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, que dirige Iván Redondo.

Desde el Departamento de Seguridad Nacional confirman a ECD que “el ejercicio de gestión de crisis previsto para abril 2020, debido al coronavirus, fue suspendido”.

Se retomará cuando pase la pandemia

Sin embargo, los preparativos que empezaron en 2019 no han caído en saco roto. La intención del Gobierno es “retomar el planeamiento y realizar el ejercicio una vez superada la pandemia”.

No indican una fecha concreta, teniendo en cuenta la incertidumbre que existe sobre la evolución de la epidemia de coronavirus en España y la segunda ola de contagios que se está registrando en las últimas semanas.

Participarán todos los ministerios

Fuentes oficiales del Departamento de Seguridad Nacional no ofrecen detalles sobre en qué consistirá ese “primer ejercicio de gestión de crisis de Seguridad Nacional de ámbito nacional”.

Sólo afirman que tendrá la máxima participación “de todos los ministerios del Gobierno de España”, que actualmente son 22.

Un precedente a menor escala

Hay algunos precedentes de ejercicios de gestión de crisis en los que ha participado España. En marzo de 2016 la OTAN organizó un ejercicio anual de gestión de crisis (CMX-16), en el que, según explicó entonces el Ministerio de Defensa, “la Alianza ensayará y comprobará sus procedimientos de consulta y toma de decisiones en el nivel estratégico tanto político como militar”.

No suponía el despliegue de tropas en un lugar concreto, sino la coordinación de autoridades civiles y militares de diversos Ministerios de los países aliados, del Cuartel General de la OTAN y de sus dos mandos estratégicos, para hacer frente a “un escenario de crisis, ficticio pero verosímil, de tipo ‘artículo 5 y artículo 4’ centrado en la defensa colectiva, con desafíos planteados por amenazas de guerra híbrida en la que se emplea una amplia gama de medidas tanto militares como civiles en el marco de un diseño altamente integrado”.

España participó en el ejercicio de la OTAN a través del Departamento de Seguridad Nacional, del Ministerio de Defensa, del Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Representación Permanente y de Representante Militar de España ante la OTAN.

En paralelo a ese ejercicio CMX-16 de la OTAN, entre el 10 y el 15 de marzo de 2016 el Departamento de Seguridad Nacional realizó su propio ejercicio nacional de gestión de situaciones de crisis.

La amenaza que se simuló para ese ejercicio fue una crisis de seguridad marítima junto a otra simultánea de ciberseguridad. En esa ocasión participaron los ministerios de Asuntos Exteriores, Defensa, Interior, Fomento, Industria, Agricultura, Presidencia y Sanidad, es decir, ocho de los trece ministerios que por entonces tenía el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy.

El ejercicio de gestión de crisis de Seguridad Nacional que planeaba Moncloa para abril de este 2020 era (y será), por tanto, más amplio, con participación de todos los ministerios, los 22 que forman el actual Gobierno de Pedro Sánchez, y con un ámbito más general y nacional.

Objetivo: tener lista una respuesta “óptima y coordinada”

Sobre la gestión de las situaciones de crisis, la legislación de referencia es la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional. Esta ley define la gestión de crisis como “el conjunto ordinario de actuaciones dirigidas a detectar y valorar los riesgos y amenazas concretos para la Seguridad Nacional, facilitar el proceso de toma de decisiones y asegurar una respuesta óptima y coordinada de los recursos del Estado que sean necesarios”.

Además, contempla la declaración de la “situación de interés para la Seguridad Nacional”, que estaría unos escalones por debajo a los estado de alarma, excepción y sitio que recoge la Constitución.

La situación de interés para la Seguridad Nacional es “aquella en la que, por la gravedad de sus efectos y la dimensión, urgencia y transversalidad de las medidas para su resolución, requiere de la coordinación reforzada de las autoridades competentes en el desempeño de sus atribuciones ordinarias, bajo la dirección del Gobierno, en el marco del Sistema de Seguridad Nacional, garantizando el funcionamiento óptimo, integrado y flexible de todos los recursos disponibles, en los términos previstos en esta ley”.

La diferencia principal con el estado de alarma, por ejemplo, es que se afronta con los poderes y medios ordinarios de las distintas Administraciones Públicas y en ningún caso puede implicar la suspensión de los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos.

Para gestionar esas situaciones de crisis, “el Consejo de Seguridad Nacional cuenta para su asistencia con el Comité Especializado de Situación, de carácter único para el conjunto del Sistema de Seguridad Nacional, que se apoya en el Departamento de Seguridad Nacional, y al que corresponde la elaboración de propuestas de las directrices político-estratégicas y la formulación de recomendaciones para su dirección”.

Terrorismo, conflictos armados, ciberataques…

¿Qué tipo de amenazas y sucesos son los que llevarían a España a un escenario de gestión de crisis de Seguridad Nacional? Ni la Ley de Seguridad Nacional ni ninguna otra norma establecen un listado tasado de situaciones que se entiendan como crisis de Seguridad Nacional.

Sí aporta algunas pistas la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017, que el Gobierno de Sánchez pretende sustituir por otro documento estratégico más actualizado en 2021.

El primero de los cinco objetivos generales de la estrategia de 2017 es “desarrollar el modelo integral de gestión de crisis”. El epígrafe correspondiente empieza con la advertencia de que “la mayor parte de las crisis actuales afectan a ámbitos muy distintos de la Seguridad Nacional”, y además “son imprevisibles en cuanto a su evolución e impacto, pudiendo requerir medidas que no hayan sido testadas y una coordinación reforzada”.

Ahí se cita, por ejemplo, que “hacer frente a la amenaza terrorista y las amenazas de naturaleza híbrida requiere un trabajo constante de análisis, intercambio de información y compartición de mejores prácticas”.

La Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 define quince ámbitos de actuación, identificados porque dan respuesta a las principales amenazas y desafíos a los que se enfrenta España a corto, medio y largo plazo.

Las amenazas y desafíos contempladas son: los conflictos armados, el terrorismo, el crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva, el espionaje, la vulnerabilidad del ciberespacio, la vulnerabilidad del espacio marítimo, la vulnerabilidad del espacio aéreo y ultraterrestre, la amenaza sobre infraestructuras críticas, la inestabilidad económica y financiera, la vulnerabilidad energética, los flujos migratorios irregulares, las emergencias y catástrofes, las epidemias y pandemias, y los efectos derivados del cambio climático.

En la intersección de las actividades de espionaje que realizan en España servicios de inteligencia de países hostiles -responsabilidad de la contrainteligencia- y de los ciberataques se encuentran las estrategias y campañas de “desestabilización política”, que se han convertido en una de las amenazas emergentes y que más preocupan sobre todo en países occidentales, vulnerables (por ejemplo) a la manipulación de unas elecciones por parte de una potencia extranjera para conseguir resultados más favorables a sus intereses.

Cualquier incidente grave incluido en alguna de estas categorías podría desatar una crisis de Seguridad Nacional ante la que se quiere preparar el Gobierno de Pedro Sánchez con el ejercicio que tiene pendiente llevar a cabo.





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