El juez cree que la mujer de Mainat lo denunció para sacarle dinero



Angela Dobrowolski, la mujer de Josep María Mainat, presentó una denuncia contra su marido por coacciones y por vulneración de su intimidad que llegó al juzgado. Era el 24 de julio. Había pasado un mes exacto desde que su marido cayera en coma hipoglucémico y ella estaba siendo investigada por los Mossos d’Esquadra por intentar matarlo. Todavía no había sido detenida. Eso ocurriría seis días más tarde, el 1 de agosto.

Por aquellas fechas, la mujer solicitó al juzgado una orden de protección respecto de su marido, que le fue denegada, advirtiendo que la acosaban los vigilantes que había contratado para patrullar por el interior de su casa y para volver a reabrir el grifo del dinero que le proporcionaba su marido, que se había cortado tras la presunta tentativa de asesinato.






Es un “sinsentido que la esposa acuse al marido de ahogo económico cuando recibió 7.000 euros el último mes”





El titular del juzgado de violencia contra la mujer número 5 de Barcelona, en quien recayó la denuncia de Dobrowolski, dictó un auto –que avanzó ayer El Món a RAC1 – en el que reprochaba a Dobrowolski haber “instrumentalizado la jurisdicción penal y en concreto la violencia de género para fines ajenos a su verdadera finalidad”. “Para la concesión de una orden de protección no se narra ningún hecho de maltrato físico por la denunciante, sino a la inversa”, afirma el juez. A juicio del magistrado, la mujer de Mainat pretendía con la denuncia recuperar los ingresos económicos que tenía antes de la separación y que se vieron interrumpidos tras el supuesto intento de asesinato.

Angela Dobrowolski “construye una pretendida maquinación del investigado Mainat en coaccionar económicamente a su mujer y obligarla a aceptar unas condiciones económicas distintas a las estipuladas en el preacuerdo matrimonial ahogándola económicamente”, apunta el juez, al tiempo que lo califica de un “sinsentido”. Esto es así porque “se reconoce que ha seguido percibiendo no solo el sueldo por administrar una empresa en la que no realiza ninguna actividad– 1.200 a 1.400 euros– sino que ha recibido transferencias por un importe total de 7.000 en el último mes (de junio)”, subraya.

Para el juez tampoco está justificado que Dobrowolski diga sentirse coaccionada y para ello expone algunas situaciones. Recuerda que la esposa, cuando ya no vivía en la casa, llegó a casa de Mainat a horas nocturnas a
recoger ciertos enseres de sus hijos, accediendo libremente al
domicilio”, si bien su marido le llamó la atención cuando cogió las llaves de un coche que no era de su propiedad, lo que originó “una situación de tensión”. La discusión subió de tono hasta el punto de que Mainat llamó a la policía.
Estas circunstancias evidencian, según el juez, que no existían
coacciones.





Otra de las situaciones que detalla la denunciante para justificar la presentación de la denuncia es que su marido había cambiado la cerradura de la puerta para no dejarla entrar. Aun así, eso no le impidió el acceso a la casa. En el momento de la declaración, el 16 de julio, “reconoció que se encontraba residiendo en su domicilio junto con unos amigos suyos”, apunta el auto. Su marido abandonó el domicilio familiar, situado en el barrio de Horta, que estos días tras el estallido de la noticia sobre el intento de asesinato se ha convertido en el centro neurálgico de alguna prensa, y Dobrowolsi se instaló en él. Sin embargo, otro juzgado que dirime el divorcio dictó una resolución en la que daba un plazo máximo de cinco días a la esposa de Mainat para que abandonara la vivienda. La abogada del productor solicitó el 17 de septiembre el archivo de la causa por coacciones de su cliente.

Por primera vez desde que la semana pasada La Vanguardia informara de la causa judicial abierta por el intento de asesinato contra su mujer, Mainat difundió ayer un comunicado para pedir respeto ante “la persecución mediática” que está sufriendo. “Suponiendo que descubrieran dónde estamos, solo pasarían dos cosas: una, que tampoco declararía nada, y dos, que deberíamos volver a cambiar de domicilio”, detalló. Al mismo tiempo, el productor televisivo subrayó que la situación está afectando a sus hijos y que su prioridad será protegerles: “Intento e intentaré garantizar su bienestar emocional y la defensa de su derecho a la intimidad”.







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