El jurado declara culpables a la viuda negra de Patraix y a su amante de asesinar al marido de Maje


Las tesis de la acusación han resultado creíbles para las cinco mujeres y los cuatro hombre del jurado. María Jesús, Maje, o la viuda negra de Patraix, y Salvador, su examante, se confabularon para acabar con la vida del marido de ella, Antonio, ingeniero de profesión, que se les antojaba un obstáculo para una relación que la prisión preventiva acabó de romper. El veredicto ha sido leído este viernes sobre las 20.30 horas en la Ciudad de la Justicia de Valencia.

El caso de la viuda negra de Patraix ha despertado desde su inicio hace unos quince días una enorme expectación que ha superado los limites de la Comunidad Valenciana. El asunto criminal, plagado de situaciones que parecían responder a clichés como el de mujer fatal y hombre enamorado de inevitable destino fatal han marcado el procedimiento mucho antes incluso de la vista oral.





Salva, acusado del crimen en Patraix, es culpable de asesinar al marido de su examente, según el  veredicto
Salva, acusado del crimen en Patraix, es culpable de asesinar al marido de su examente, según el veredicto
(EP)

Ahora ya no cabe duda, al menos para el jurado y, por tanto, a ojos de la justicia, que Salvador, aquella mañana de agosto de 2017, de común acuerdo con Maje, con la que mantenía una relación casi enfermiza de dependencia, atacó a traición y mortalmente a Antonio, de 36 años, asestándole media docena de puñaladas en puntos vitales de su anatomía que le causaron una muerte casi instantánea. Los forenses dijeron durante el juicio que la embestida fue tan súbita que el cadáver no presentaba ni heridas defensivas.


El jurado entiende que Maje le dio a Salva las llaves del aparcamiento donde la víctima guardaba el coche para poder cometer el crimen





¿Quién le dio la información sobre la plaza concreta de Antonio y las llaves del aparcamiento a Salva? El jurado cree que fue Maje, la viuda negra de Patraix, que persiguiendo su deseo de deshacerse de su marido, convenció a uno de sus amantes para que lo hiciera. Convenció a Salva.

Alguno de los cinco amantes que desfilaron por la sala durante las sesiones de juicio llegó a testificar que Maje había expresado su deseo de ver muerto a su marido y de haberlo manifestado de forma clara y reiterada. La azarosas vidas paralelas que mantenía Maje con su red de mentiras se fueron desgranando ante el jurado, que fue descubriendo una mujer con una enorme capacidad para mentir.





Los dos acusados, en extremos opuestos del banquillo de los acusados, durante el juicio
Los dos acusados, en extremos opuestos del banquillo de los acusados, durante el juicio
(Manuel Bruque / EFE)

De la misma manera que Maje se ha mantenido firme durante todo el juicio en sostener que jamás le pidió a uno de los amantes con que mantenía sus romances paralelos, en este caso Salva, que matara a su esposo, el otro acusado, este examante, fue rotundo en afirmar que fue ella quien se lo propuso, a pesar que en los primeros momentos de la instrucción del caso quiso arrogarse en exclusiva la culpa.

Salva pidió perdón a la familia del fallecido y a la suya propia y, probablemente, su confesión ha ayudado a un más rápido esclarecimiento de los hechos, pero su acción premeditada y mortal y el hecho de que los forenses determinaran que más allá de ser una persona poco dominante, mató a un hombre al que no conocía de seis puñaladas mortales.

El jurado cree, y así lo ha pronunciado por unanimidad, que los dos son culpables y ahora, ya completamente alejados el uno del otro –ni siquiera mantienen comunicación en el presidio–, esperarán que el tribunal dicte sentencia. La fiscalía pide para ella 22 años de prisión y 18 para Salva.







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