El jurado declara culpables de asesinato a los padres de los niños de Godella






Un jurado popular ha declarado culpables de asesinato a Gabriel y María, la pareja acusada de acabar con la vida de sus dos hijos, Amiel, de tres años y medio, e Ixchel, de apenas seis meses, en Godella (Valencia) en marzo de 2019, si bien a la madre, por una causa de inimputabilidad debido a un brote esquizofrénico, correspondería una medida de seguridad consistente en internamiento en un centro psiquiátrico.

Así lo ha determinado en su veredicto el jurado que ha deliberado durante dos días tras el juicio por estos hechos que se ha celebrado desde el pasado 31 de mayo en la Ciudad de la Justicia de Valencia, según el cual consideran que los dos participaron en la muerte, en las lesiones que costaron la vida a los pequeños, y que ambos los enterraron.

El jurado, que justifica su decisión en pruebas documentales, las propias declaraciones de los acusados, periciales y las testificales oídas durante la vista, también ha rechazado la posibilidad de que los padres obtengan ningún beneficio como el indulto.

A la vista del veredicto, el fiscal ha anunciado que mantiene su petición de penas para la pareja. Pedía 50 años de prisión (25 por cada asesinato), con un máximo de 40 años de encarcelamiento, para el padre; y el mismo tiempo de internamiento en un centro psiquiátrico para la madre, por padecer esquizofrenia y tener alteradas las facultades que harían posible su imputación.

Las defensas presentarán recursos

La defensa de Gabriel ha anunciado que presentará un recurso en su momento al considerar que no ha habido unanimidad del jurado en los hechos fundamentales y que no se ha valorado «ninguno de los indicios».

Por ello, ha cuestionado si esa es una valoración suficiente como para justificar la culpabilidad de Gabriel y ha dicho confiar en los «profesionales magistrados» del Tribunal Superior de Justicia, por «ser los que saben», según ha manifestado a los medios de comunicación al finalizar la lectura del veredicto.

El padre acusado de asesinar a sus hijos en Godella se ha declarado inocente ante el juez

Por su parte, la defensa de María no ha descartado la posibilidad de recurrir la sentencia cuando se dicte si existe la declaración de culpabilidad pese a la eximente completa, y ha justificado esta decisión en que su clienta «se ponga bien, que es el objetivo fundamental».

La abogada, que se ha mostrado absolutamente de acuerdo con la condena del jurado a Gabriel, y María se han abrazado al concluir la lectura del veredicto, momento en que la letrada le ha transmitido tranquilidad. Según la defensa de María, esta está «ya muchísimo mejor» y está siendo atendida por un psiquiatra privado, y lo importante es que progrese «y lo haga lo más rápido posible».

En cualquier caso, el veredicto del jurado se limita a considerar como probados unos hechos, y correrá a cargo del magistrado presidente del tribunal elaborar una sentencia, que califique estos hechos de acuerdo con el Código Penal e imponga las penas consiguientes.

La pareja compartía creencias místicas-religiosas, según el fiscal

Según el relato fiscal, los acusados eran pareja de hecho desde 2011 y, tras vivir en diversos lugares de Europa y España, en torno a los meses de febrero-marzo de 2017 se instalaron en una casa de campo de Godella que ocuparon ilegalmente y arreglaron para hacerla habitable.

La pareja compartía creencias místicas-religiosas y, así, creían en la regresión, en la purificación de las almas mediante baños de agua y en el renacimiento de las almas tras la muerte de los cuerpos. Estas creencias, inicialmente profesadas por el hombre, «se las metió en la cabeza a María».

Según el fiscal, entre las 22:00 del 13 se marzo de 2019 y las 4:00 del día siguiente, los acusados, actuando de común acuerdo, primero bañaron en la piscina de la casa a los menores para purificarlos y posteriormente les propinaron multitud de violentos golpes, fundamentalmente en la zona de la cabeza, bien con un objeto contundente o bien contra el suelo.

Como consecuencia de la agresión, los niños sufrieron sendos traumatismos craneoencefálicos, con múltiples fracturas craneales y lesiones encefálicas que les provocaron la muerte. Tras ello, enterraron los cuerpos sin vida en diferentes sitios de la parcela donde se ubicaba la vivienda.

La abuela materna describió a Gabriel como un marido controlador

El juicio comenzó el pasado 31 de mayo tras la selección del jurado y se ha venido desarrollando en la Ciudad de la Justicia de Valencia a lo largo de los últimos días a partir de la acusación por dos delitos de asesinato que el fiscal presentó contra el padre de los niños, que tiene doble nacionalidad belga y mexicana (sin antecedentes penales), y la madre, española.

Esta «padecía una esquizofrenia de tipo paranoide, que se encontraba en fase de brote agudo, y que anulaba las bases psicobiológicas de su imputabilidad (inteligencia y voluntad)» en el momento de los hechos. Esto último supone una eximente completa de anomalía psíquica.

A lo largo de la vista, el jurado escuchó al padre decir que en la noche en la que se produjo el crimen se fue a dormir sobre las 22 horas con el niño a la cama, que fumó «uno o dos porros» antes, y que ella se fue con la niña -un bebé- a un sofá. También la han escuchado a ella relatar: «Yo creo que los mató él, porque estuvo despierto toda la noche. Lo tenía todo planeado. Si nos mataba a los tres, como nos íbamos a ir de viaje, nadie se hubiera dado cuenta».

La abuela de los niños asesinados por su madre en Godella hace dos semanas puso una denuncia en el juzgado el día antes de que encontraran sus cuerpos. El juzgado pidió a la Policía Nacional que tomara medidaspara proteger a los menores. La delegación del Gobierno en Valencia ha abierto una investigación.

Asimismo, han conocido la opinión del responsable de Homicidios de la Guardia Civil que desarrolló la investigación por el doble parricidio de Godella, quien consideró «poco probable», por las dimensiones de la casa en la que se produjo el crimen y el entorno tranquilo, «que uno de los dos progenitores matase a los niños sin que el otro lo supiese».

También han oído el testimonio de la abuela materna de los niños, quien describió a Gabriel como un marido controlador que manipulaba a su hija, una chica influenciable con graves problemas psiquiátricos, como han confirmado los psiquiatras forenses que la examinaron. Y, con esos y otros elementos, ha llegado al fallo conocido este jueves. 



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