el método de los dos turistas que abusaron sexualmente de dos jóvenes en Barcelona



Los Mossos d’Esquadra detuvieron el pasado jueves en Barcelona a dos turistas italianos, de 20 y 23 años, a los que
acusan de drogar y abusar sexualmente de dos chicas
que habían acabado de conocer en la zona de ocio nocturno del Fòrum de Sant Adrià de Besòs, la madrugada del domingo 16 de agosto. Los agresores les habrían suministrado un narcótico que les impidió reaccionar ante la agresión sexual.

La detención se produjo en el apartamento del Eixample donde se alojaban los dos turistas hasta el jueves.


Las jóvenes solo recuerdan haber estado completamente desnudas ante sus agresores





Las víctimas se encontraban con un grupo de amigas y coincidieron en la mesa contigua con los turistas con quienes entablaron una conversación animada ya que alguno de los chicos había mostrado interés por una de ellas. En un momento de descuido, los hombres presuntamente les pusieron una sustancia en la bebida. La reacción de la droga junto con el posible consumo de alcohol anuló por completo la voluntad de las mujeres, que aquella misma madrugada despertaron en su domicilio muy aturdidas y sin recordar nada de lo que había ocurrido.





Entrada la madrugada, las dos víctimas, en un estado de gran confusión, intentaron reconstruir lo que acababan de vivir con los chicos que habían conocido horas antes. Solo recordaban el momento en que estaban totalmente desnudas en compañía de ellos, que estaban en actitud de mantener relaciones sexuales aprovechando su indefensión y desconcierto.


La analítica reveló que ambas habían consumido de forma involuntaria algún fármaco con benzodiazepinas, que actúan sobre el sistema nervioso





Ninguna de las dos recordaba si habían consumado el acto sexual y cómo habían llegado a su casa. Gracias a una aplicación móvil de un servicio de taxis marcada en el teléfono de una de ellas, pudieron establecer que se desplazaron desde el apartamento de los presuntos agresores en taxi, aunque no recordaban cómo llegaron allí.

En conversaciones posteriores, las dos amigas pudieron compartir parte de lo que les había sucedido. Tras las sospechas, se dirigieron a un centro hospitalario donde les realizaron varias pruebas. La analítica reveló que ambas habían consumido de forma involuntaria algún fármaco que contenía benzodiazepinas, medicamento que actúan sobre el sistema nervioso y provoca efectos sedantes, amnésicos o relajantes.


Lo que en términos policiales se conoce como “sumisión química”, en el Código Penal no tiene categoría de agresión sexual, por lo que las penas son más reducidas





Las investigaciones de los Mossos llevaron a identificar a los presuntos agresores gracias al seguimiento de sus cuentas a través de las redes sociales. Finalmente pudieron ubicar el domicilio en donde se produjeron los hechos, en el Eixample de Barcelona.





Lo que en términos policiales se conoce como “sumisión química”, en el Código Penal no tiene categoría de agresión sexual, equivalente a una violación, sino que está tipificada de abuso sexual, por lo que las penas son más reducidas. En otros casos, las defensas de los agresores utilizan como atenuante que la víctima hubiera bebido alcohol o que consumiera alguna otra sustancia psicotrópica. Este delito es castigado con una pena de uno a tres años de prisión, o multa de 18 a 24 meses.

Las entidades de rehabilitación de toxicómanos conocen las benzodiazepinas desde la década de 1960 cuando aparecieron en Estados Unidos. Las drogas de “sumisión química” en muchos casos se consideran leyenda urbana, ya que su detección en los fluidos biológicos es compleja puesto que la acción dura poco y produce amnesia.

En este caso de Sant Adrià, los dos turistas han sido detenidos por un presunto delito de abuso sexual. Los hombres pasaron ayer a disposición del juzgado de guardia de Barcelona, que decretó libertad con cargos.


La sumisión química, detrás del 25% de las agresiones





La unidad de atención a las víctimas de violación del hospital Clínic estima que una de cada cuatro mujeres que acuden a la unidad tras haber denunciado agresiones sexuales ha sufrido episodios de sumisión química, aquella modalidad de violación en la que el agresor utiliza sustancias narcóticas para anular la voluntad, tales como las benzodiazepinas, pero también las más conocidas como la burundanga o la quetamina.





La principal dificultad que se encuentran en el hospital es la detección, ya que las conocidas como “drogas de la violación” son inodoras e insípidas y se disuelven fácilmente en las bebidas. Son estupefacientes de efecto muy rápido y también son difícilmente detectables si pasa mucho tiempo, ya que tienen una rápida eliminación en la sangre. Las pruebas protocolarias en el Clínic detectan la presencia de tóxicos y la situación en la que se encontraba la víctima antes del proceso. Por todo ello es clave acudir con rapidez a urgencias.







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