El timo del tocomocho se resiste a morir


Es de nuevo un viaje en el tiempo. La Policía Nacional ha detenido a un hombre de 35 años como presunto autor de una estafa de 6.000 euros a un jubilado, de 83, al que, gracias a un cómplice que se hacía pasar por un discapacitado psíquico, le hicieron creer que compraba boletos premiados de Lotería Nacional. Esa treta no es otra que la del histórico timo del tocomocho de cuya variante “de la estampita” dio buena cuenta la película Los tramposos (Pedro Lazaga, 1959) en una España que se antoja no tan lejana. El timo del tocomocho se resiste a morir.





La mecánica del engaño permanece intacta. Hay de ello numerosos ejemplos, y recientes. La víctima paseaba por las calles de ciudad castellanoleonesa de Ávila cuando fue abordada por el ahora detenido. Mediante una adecuada puesta en escena y unas habilidades actorales que se dan por probadas, hizo que el jubilado centrara su atención en un joven –de unos 23 años, señalan fuentes policiales– sentado en un banco que parecía encontrarse indispuesto.

Otro de los engaños frecuentes en este tipo de timos es dar el cambiazo con sobres llenos de billetes por otros que solo tiene uno en la parte superior el resto son papeles recortados con el mismo tamaño
Otro de los engaños frecuentes en este tipo de timos es dar el cambiazo con sobres llenos de billetes por otros que solo tiene uno en la parte superior el resto son papeles recortados con el mismo tamaño
(LV)

Es el momento mágico para el timador. La víctima tiene que picar y entrar en contacto con el segundo actor de esa obra del engaño. En ese momento, el gancho (el primero en aparecer) y el que simula la discapacidad psíquica actúan como si no se conocieran previamente.

En esas circunstancias es cuando poco a poco, creando un ambiente de mayor confianza, el timador despliega la mentira que puede estimular la codicia de la víctima. En este caso, el cuento fue que el joven había resultado agraciado con todas las series de un número de la lotería ya sorteado y que recaía en cada uno de ellos un premio de 35.000 euros.





La víctima fue abordada por el timador mientras paseaba por la calles de Ávila
La víctima fue abordada por el timador mientras paseaba por la calles de Ávila
(Mané Espinosa / Archivo)

Lanzado ya el anzuelo, fue cuando el detenido entró en acción. Se presentó como alguien situado en una posición muy solvente y que, aunque evidentemente veía una clara ocasión de negocio, tampoco quería dejar al joven en total desamparo. Así que gancho y víctima acabaron acordando que le darían una cierta cantidad de dinero por algunos de los décimos.

La victima no tenía la suma requerida encima, como cabía esperar. Entonces el que se había presentado como colaborador de una aseguradora, se brindó a acompañar a ambos hasta la casa del jubilado. La víctima entregó al más joven 6.000 euros.


Uno de los timadores pidió a la víctima que le fuera a comprar un bocadillo y cuando regresó no había nadie esperándole





Justo después de que se librara el dinero, el supuesto discapacitado dijo encontrarse de nuevo indispuesto y rogó al jubilado que bajara del coche y que le comprara algo de comer, un bocadillo, quizá. Y así fue. Solo que al regresar al lugar donde debía estar el vehículo, allí no había nadie y como en la película Los tramposos, enseguida el jubilado se dio cuenta de que había sido víctima de un timo; de que le habían estafado.





La Policía Nacional continúa con la investigación para tratar de localizar al más joven de los dos timadores, el supuesto discapacitado tan afortunado en la lotería.







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