El tráfico de drogas crece un 12% en Catalunya en el 2020



La caída en picado de la actividad en general, especialmente marcada en ámbitos como el del turismo, se mira en el espejo de los registros policiales en el primer año Covid-19. Las estadísticas de criminalidad correspondientes a los nuevos primeros meses del 2020, seis de ellos condicionados totalmente por la pandemia, incluidos los de un verano tan atípico como el último, reflejan una caída del delito en términos generales del 27,7% respecto a los tres primeros trimestres del 2019 en Catalunya. En el conjunto de España la caída es del 20,2%. Sin embargo, esta lógica mejora estadística presenta un importante borrón: entre el 1 de enero y el 30 de septiembre pasados las denuncias por tráfico de drogas en Catalunya se incrementaron un 12% respecto al año anterior y en la ciudad de Barcelona la subida por este tipo delictivo fue de un 56,6%.





El Ministerio del Interior acaba de hacer público el balance de criminalidad correspondiente a las tres primeras cuartas partes del año. Estas estadísticas se nutren de la información de las denuncias tramitadas por todos los cuerpos policiales que actúan en el territorio español. En el caso de Catalunya, una comunidad que en los últimos años, especialmente durante el 2018 y buena parte del 2019, padeció una fuerte escalada delictiva, la ralentización de la vida cotidiana, el confinamiento, la reducción de la movilidad y la bajísima afluencia de turistas –víctimas propiciatorias sobre todo de los hurtos–, sumadas a la actuación policial, han hecho posible un descenso de unas 100.000 denuncias penales respecto a los nueve primeros meses del año pasado. Dicho de otro modo, de los 1.342 delitos diarios que se registraron en el 2019 se ha pasado a 966 en este 2020.


Sin turistas y con menos actividad, los hurtos caen en la ciudad de Barcelona un 58% respecto al 2019





Sabido es que los hurtos representan entre el 40 y el 60% del total de delitos conocidos, según el municipio. En Catalunya el descenso de esta tipología delictiva en el periodo analizado ha sido del 46,7%. En Barcelona, una ciudad que hasta hace poco tenía un problema muy serio con los carteristas, la caída ha sido todavía más pronunciada, de casi 50.000 hurtos, un 58,1% menos que entre enero y septiembre del 2019.

Otro fenómeno que preocupa especialmente a los responsables policiales y que causa una gran alarma social, el de los robos con violencia e intimidación, ha descendido un 26,2% en el total catalán y un 33,2% en la ciudad de Barcelona. Y algo muy parecido sucede con los robos con fuerza en el interior de los domicilios, que han experimentado bajadas del 32% tanto en Catalunya como en su capital.





Durante estos meses el número de violaciones reflejadas en las estadísticas policiales ha decrecido en un 11,9% en Catalunya. No obstante, muchos especialistas llevan meses alertando de que la situación de confinamiento vivida tanto en la primavera como en este otoño marcado por el toque de queda nocturno podría estar agravando las manifestaciones de una violencia machista que, en muchas ocasiones, no tiene un reflejo automático en el número de denuncias.

El portal estadístico del Ministerio del Interior ofrece los datos pormenorizados de todos los municipios españoles de más de 30.000 habitantes. Entre la principales ciudades catalanas Barcelona es, precisamente, la que experimenta un mayor descenso del número total de hechos delictivos conocidos, un 40,6% respecto al año pasado. Todas las ciudades presentan una evolución positiva que oscila entre las bajadas más suaves, del 7,5 y el 8,8%, en Terrassa y Badalona, respectivamente, y las más pronunciadas, entre las que se cuentan las de Tarragona (-24,6%), l’Hospitalet de Llobregat (-23,1%) y Sant Cugat del Vallès (-21,4%).

El balance del Ministerio del Interior señala que en los nueve primeros del 2020 hubo que lamentar 40 homicidios y asesinatos en Catalunya, uno menos que en idéntico periodo del año anterior. En el conjunto de España se consumaron un total de 232 homicidios y asesinatos, una cifra que rebaja en 17 la del 2019. En cambio, ha aumentado el número de tentativas de asesinato, 725 en estos nueve meses, un 15,6% más que en el año pasado.







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