Explosión en Madrid | El párroco asegura que nadie manipuló la caldera






El párroco de la Parroquia Virgen de la Paloma, Gabriel Benedicto, ha asegurado que ni el sacerdote ni el electricista fallecidos este miércoles en la explosión de la calle Toledo de Madrid manipularon las calderas «en ningún tiempo» porque advirtieron el olor a gas minutos antes y «no les dio tiempo» a reaccionar.

No dio tiempo ni siquiera a ser conscientes de lo que estaba pasando

«Como párroco, y a la luz de las informaciones, testimonios internos y datos de los que hasta el momento disponemos, lo que os puedo decir es que todo lo ocurrido se produjo en un lapso tan breve que no nos dio tiempo ni siquiera a ser conscientes de lo que estaba pasando», ha expresado en un comunicado.

Según ha señalado Benedicto, «fuimos seis personas las que percibimos, en apenas unos minutos, un extraño olor a gas en cuatro puntos distintos: patio, planta cero, planta quinta y planta sexta. Pero no dio tiempo a nada más que a advertir ese olor«.

La titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Plaza de Castilla, que dirige la investigación de la explosión, ha solicitado varios informes a la Policía Nacional y los Bomberos para dilucidar las causas del siniestro, que dejó cuatro fallecidos y una decena de heridos. De momento, los agentes han tomado declaración a una decena de testigos.

Este viernes, además, continúan las labores de desescombro del edificio, en las que se ha incorporado un robot para agilizar el proceso. Los trabajos se están llevando a cabo desde el exterior «planta por planta», ya que la seguridad en el interior aún no está garantizada, apuntó el concejal delegado de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento, Mariano Fuentes. Tras retirar ayer 16 coches y limpiar restos por las calles, todavía quedan más de 10 días de labores.

Aunque la situación ha ido mejorando poco a poco y muchos de los vecinos han podido esta noche dormir en sus viviendas, una veintena de residentes en los números 102 y 104 de la calle Toledo han tenido que dormir en un hotel cercano. «La mayor parte de ellos ya van a poder acceder hoy a sus casas», ha señalado en el Canal 24 Horas la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, quien ha recalcado que se han colocado unas pasarelas para que puedan desplazarse de forma segura.

Aboga por ser «pacientes» y esperar a las investigaciones

En un comunicado publicado en su web, el responsable de la parroquia ha abogado por «ser pacientes» y esperar a que la Policía Científica les informe sobre el avance de sus investigaciones. «Esto es lo que yo os puedo transmitir: David, el padre Rubén y los otros dos fallecidos y los demás heridos fueron víctimas. A unos les pilló dentro, a otros fuera«, ha apuntado.

Benedicto ha asegurado que ni los difuntos David ni Rubén ni el resto tuvieron tiempo de intervenir «en modo alguno». «Solamente, como cualquier persona preocupada por el olor a gas, intentaron conocer la causa, seguir el rastro, sin manipular en ningún momento ninguna de las calderas», ha explicado.

Y ha destacado que están en contacto permanente con las autoridades judiciales, Bomberos, Policía y demás responsables del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid, «prestando en todo momento la colaboración que es necesaria para esclarecer cuanto antes la verdad y la secuencia de los hechos».

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El párroco también ha querido agradecer las numerosas muestras de cariño y de cercanía que están recibiendo desde el suceso. «Pedimos al Señor que consuele en lo profundo a todos los familiares de las víctimas y seguimos confiando en que la tribulación dé paso a la esperanza», ha dicho.

Además, ha mostrado su agradecimiento por haber sido testigo de la vida de estos «dos grandes amigos», que estaban «siempre juntos y así les encontró la muerte».

La jueza pide informes a la Policía y los Bomberos

La Policía Nacional y los Bomberos se encuentran tomando a esta hora declaración a una decena de testigos. Los investigadores también han solicitado ya documentación de las instalaciones de gas en el edificio y de su mantenimiento para trasladarlas a la magistrada. En total había 7 calderas de gas en el edificio que pasaron su última revisión en enero del 2020.

Entre ellos, uno de los sacerdotes ha asegurado a los agentes que llevaban días sin tener calefacción y pidieron ayuda a David Santos para arreglar uno de los radiadores que estaba en el sótano. También ha prestado testimonio un inspector de policía qué está haciendo el curso de inspector jefe y caminaba por la calle en el momento de la explosión de la que resultó ileso al escudarse con una mochila, según han relatado las mismas fuentes.

En los informes que serán remitidos a la jueza se incluirán también las imágenes captadas por el dron que voló ayer por el interior del edificio.



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