Golpe policial a los grafiteros especializados en vagones



La Policía Nacional informó ayer de la detención en varias ciudades de hasta 99 grafiteros sospechosos de pintarrajear un millar de vagones de tren y de metro de toda España, en su mayor parte Catalunya. Los investigadores calculan que los daños ascienden a más de 22 millones de euros. La investigación se realizó en dos partes. En una primera fase la Policía Nacional detuvo a 51 grafiteros que en alguna ocasión viajaron a Catalunya para pintar vagones. Entre los detenidos incluso figura un italiano que se trasladó desde Milán para grafiterar trenes y que fue arrestado en el aeropuerto de Barcelona en una nueva visita a la ciudad. Y en la segunda fase de la investigación se creó un equipo conjunto con los Mossos d’Esquadra y se arrestaron a otros 48 grafiteros que actuaban en la provincia de Barcelona.





Las pesquisas arrancaron en septiembre del año pasado, cuando varios de los grafiteros ahora arrestados divulgaron en las redes sociales que la capital catalana y sus alrededores eran el mejor lugar para pintarrajear vagones y salir impunes. Catalunya se estaba convirtiendo en su meca. Un montón de vídeos colgados en internet de grafiteros en plena huida mofándose de los vigilantes que tratan de aprenderlos lo atestiguan. Las denuncias presentadas por los operadores confirmaban las bravuconadas de los grafiteros. Desde el 2017, el 48% de denuncias se habían presentado por episodios ocurridos en Catalunya, 4.981 habían sido presentadas por Renfe, y 1.850 por TMB, la operadora del metro de Barcelona. En total, 6.741 denuncias instruidas en 31 juzgados distintos. Si se suman las denuncias presentadas en lo que llevamos de año la cifra asciende a 8.000 en tres años.


La colaboración entre los cuerpos policiales permitió indagar en cómo se organizan estos asaltos





Y el confinamiento y la pandemia no amedrentaron a los pintaletras . Todo lo contrario. Sobre todo a los de la nueva escuela, a los más jóvenes. Los nuevos bombarderos más insistentes entendieron entonces que la vigilancia bajo tierra bajó la guardia y se dedicaron a multiplicar lo que ellos mismos llaman misiones . “Sobre todo en La Pau, allí buah… Nada de entrar y salir. Hablamos de misiones de más de una hora con el spray en la mano, de pintar vagones del metro enteros, de lado a lado, uno tras otro –detallan algunos veteranos del aerosol–. Y después, a medida que se podía salir más y no resultaba tan sospechoso estar al aire libre, pasaron a darle mucha más caña a los trenes”. Ya se vanagloriaban de ello en las redes sociales: aquí puedes hacer lo que te dé la gana.





Entonces la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra decidieron iniciar una investigación conjunta. La dinámica de denunciar cada pintada en un juzgado distinto abriendo de este modo infinitas pesquisas no terminaba de fructificar. Poco a poco los policías se dieron cuenta de que había muchos cabos que atar, que el fenómeno no era casual, que la coordinación de los grafiteros era cada vez mayor… A la postre las pesquisas de la Policía Nacional y de los Mossos se unificaron en un único atestado. Los principales sospechosos estaban aquí, en Catalunya.

Además, la proliferación de las redes sociales también cambió este submundo, y los investigadores tomaron buena nota de ello. Hasta hace pocos años las incursiones de los grafiteros trataban de ser muy discretas. Los grafiteros procuraban no dejar ninguna pista. Últimamente, en cambio, para muchos, los vídeos que se cuelgan en las redes sociales tienen tanto valor como el grafiti en sí. Cuanto más especulares sean y más hagan correr a los vigilantes mucho mejor. Al final a muchos les perdió la vanidad.

El análisis de diligencias, denuncias y videos permitió a los investigadores identificar hasta 90 sospechosos a los que se hace responsables de más de mil pintadas, 602 en trenes y 438 en vagones de metro. Las primeras 51 personas detenidas admitieron en sus interrogatorios haber viajado en algún momento a Catalunya a pintar en trenes y vagones. En la segunda fase de la investigación, ya con los Mossos, se detuvo a una taquillera subcontratada de Renfe que también realizaba grafitis en su tiempo libre. La investigación continúa abierta y no se descartan más detenciones.







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