Interior busca de urgencia tres médicos para trabajar en la cárcel de Villarejo


El Ministerio de Interior ha enviado una nota interna a todos los directores de los centros penitenciarios de España para ofertar de forma “urgente” tres plazas de médico en la prisión de Estremera donde se encuentra el excomisario José Manuel Villarejo que ha tenido que ser hospitalizado este lunes. 

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El documento de recursos humanos, al que ha tenido acceso Confidencial Digital, ofrece 15.910,44 euros a los profesionales que se incorporen inmediatamente en comisión de servicios por el plazo de dos meses “renovables”. Las solicitudes se pueden presentar hasta el próximo 10 de febrero. 

Lo cierto es que la cárcel de Estremera presenta una situación muy complicada por la menguada plantilla sanitaria. Con una población reclusa que ronda las 1.200 personas, en el cálculo de relación de puestos de trabajo (RPT) de Prisiones constan nueve médicos de atención primaria necesarios para el centro.  

Sin embargo, la prisión nunca llegó tener este número de sanitarios, pero se abrió con 7 profesionales médicos. Poco a poco las plazas que han ido quedando vacantes no se han cubierto y en los últimos meses solo quedaban dos médicos trabajando. Hace una semana ambos solicitaron una baja. 

Fuentes penitenciarias indican que estas semanas han estado acudiendo otros dos sanitarios, enviados específicamente hasta que se cubran estas tres plazas que acaba de ofertar Interior. Asimismo, el puesto de subdirector médico de la cárcel también está desierto desde octubre de 2016. 

Los funcionarios advierten de que el hospital de referencia más cercano está a 75 kilómetros de la cárcel y que la falta de personal, unida a la situación que el Covid-19 provoca en las prisiones supone un peligro para el colectivo de prisiones. 

Incidentes en la prisión 

El pasado viernes sucedió un episodio en que el personal de enfermería tuvo que intervenir, por ejemplo, y no se encontraba ningún médico en el recinto. Un interno fracturó un cristal durante un traslado regimental y se provocó varios cortes a sí mismo. 

Después de activar el protocolo de seguridad, el interno fue trasladado a la enfermería para ser tratado de los cortes, y una vez allí, cogió unas tijeras y trató de agredir a uno de los funcionarios, que rápidamente le bloqueó con el escudo de otro trabajador. 

Fuentes de Instituciones Penitenciarias reconocen que la falta de médicos en las cárceles está entre las prioridades a abordar desde la cartera que dirige Fernando Grande-Marlaska y explican que parte de esta responsabilidad es compartida con las comunidades autónomas. Son ellas quien, según la Ley de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud de 2003, deben integrar a los sanitarios penitenciarios en el servicio de salud.  

Villarejo, en el hospital 

El excomisario José Manuel Villarejo, que lleva interno en Estremera desde 2017, tuvo que ser trasladado el pasado lunes al Hospital Gregorio Marañón donde continúa ingresado. 

Presenta visión doble, pérdida de movilidad del ojo izquierdo, caída del párpado, dolor de cabeza y mareos. Indican, fuentes cercanas a él, que estas dolencias pueden venir derivadas de sus problemas de hipertensión. 

Villarejo, de 69 años, ya ha tenido que salir anteriormente de prisión para ser tratado por achaques de salud. Esta vez, sin embargo, su abogado denuncia malas condiciones en la celda donde dice que estaba en cuarentena y que no contaba con calefacción ni agua caliente. “Pasó mucho frío y para evitarlo tenía que estar todo el día acostado con edredón”. 

Instituciones Penitenciarias, por su parte, niegan que no hubiera calefacción ni agua en Estremera y añaden que los médicos de las prisiones no son especialistas, por lo que es necesario que se dé traslado al hospital en caso de que cualquier preso necesite una atención más específica.





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