la amenaza de vivir cerca de un vertedero, una planta petroquímica o nuclear






En Zaldibar ha habido un antes y un después a partir del derrumbe del vertedero. Cuando se construyó ya hubo oposición vecinal, pero esta escombrera acabó funcionando durante nueve años. Además de albergar amianto, ahora se sospecha que además también se han vertido otros productos perjudiciales para la salud.

El portavoz de la Plataforma vecinal Zaldibar Argitu, Gaizka Zabarte, denuncia que se excedieron en las cantidades de materiales que se habían depositado. Zabarte señala que «la vida prevista del vertedero era de 35 años, con un vertido máximo anual de 70.000 toneladas y solo en 2018 se vertieron más del doble». 

Con un vertido anual de 70.000 toneladas y solo en 2018 se vertieron más del doble

Los incendios que siguieron al accidente emitieron toxinas peligrosas para la salud y más de 50.000 habitantes de la zona tuvieron que confinarse en casa. El experto ingeniero en riesgos ambientales, José Ramón Becerra, asegura que era un «vertedero de low cost(de bajo coste)«, donde se vertían grandes cantidades de residuos a ritmos frenéticos y no daba tiempo a que el suelo se compactase.

Proceso judicial en marcha, búsqueda activa

Son denuncias que se investigan en el proceso judicial que se ha puesto en marcha para intentar saber cuál fue la causa del derrumbeEl Gobierno Vasco se encarga ahora del vertedero y responsabiliza a la empresa Verter Recycling de la contaminación de aguas y suelo. Además, la empresa propietaria está acusada de un presunto delito medioambiental y otro contra la salud de los trabajadores. Hubo dos fallecidos: Alberto Sololuze, al que encontraron seis meses después del accidente y, Joaquín Beltrán, al que todavía siguen buscando.


Txisko Beltrán y Nahia Sololuze, hermano e hija de los dos fallecidos en el derrumbe del vertedero de Zaldibar Crónicas

«Le vi 15 minutos antes de que pasara. Nos quedamos mirándonos a los ojos y esa mirada se me va a quedar clavada de por vida. No le he vuelto a ver más«, relata el hermano de Joaquín. Entre los trabajadores estaban él mismo y su sobrino, el hijo del desaparecido. Txisko fue arrastrado en el desplome con una máquina de 20 toneladas monte abajo, pero pudo salvar la vida. 

Cuando Joaquín intentaba llegar a la báscula, en la entrada del vertedero, para dar la voz de alarma a Alberto Sololuze, la otra víctima del accidente, fue cuando les cayeron cientos de miles de toneladas de tierra y basura encima. El vertedero de Zaldibar se sellará cuando se encuentre a Joaquín Beltrán.

La seguridad de la petroquímica, a examen

Otras de las zonas donde viven con el alma en vilo por el riesgo que comporta vivir cerca de una planta petroquímica es en Tarragona. La última explosión en el polígono petroquímico tarraconense, hace un año, ha dejado a los vecinos de la zona con el susto en el cuerpo. El Plan de seguridad no funcionó hasta 45 minutos después del accidente. 

El presidente de la Federación de asociaciones de vecinos de Tarragona, Alfonso López, se pregunta: «¿Si el gas hubiera sido tóxico? ¿Qué hubiera pasado? Los vecinos al principio no se confinaron, porque nadie les dijo nada».


IQOXE, la única fábrica de óxido de etileno que hay en España., sufrió un accidente el año pasado Crónicas

Fran Pizarro y Alberto Delgado exigen más seguridad. Trabajan en IQOXE, la fábrica que explotó, y pertenecen al comité de empresa de la fábrica. En el polo químico de Tarragona trabajan unas 11.000 personas. La industria da trabajo y estabilidad a la zona, por eso los vecinos exigen que la convivencia sea más segura.

En el accidente murieron dos trabajadores, según el plan de autoprotección de la fábrica, eran los encargados de dar la voz de alarma. Ahora están pensando mejorar ese plan para que no vuelva a ocurrir. Además, murió un vecino que estaba en su casa a unos tres kilómetros en el barrio de Torreforta. Hasta allí salió volando una plancha de 1.000 kilos que impactó en su casa.

Industria química con más seguridad e información

La presidenta de la Asociación de Vecinos del barrio de Torreforta, Úrsula Marín, admite que allí «hay que convivir con la industria química, pero con más seguridad e información». Llevan un año reclamándolo y no tienen respuestas aún. Nunca antes había ocurrido una explosión de estas características. La empresa ha dejado de fabricar el MPEG-500, el producto que explotó.

El caso está en el juzgado donde se investiga qué pudo pasar y la empresa se enfrenta a los cargos de delito contra la salud de los trabajadores y medioambiental.

¿Qué pasa con las nucleares?

En España, hay cinco centrales nucleares en este momento. Dos de ellas Ascó y Vandellòs II están en Tarragona. Esta última comparte municipio con Vandellòs I, que fue donde se produjo el accidente nuclear más grave de nuestra historia en 1989. Xavier LLambrich, un bombero que trabajó la noche de aquel accidente recordaba cómo fue. «Con el accidente estuvimos a tres grados centígrados de que lo que protege al reactor se fundiese, eso hubiera sido una repetición de ChernóbilVandellós I cerró por el accidente y ahora está en periodo de latenciay hasta 2028 no se clausurará definitivamente.

Vandellòs y L’Hospitalet de l´Infant donde se ubican ambas nucleares reciben al año en impuestos 6.000 millones por ser un municipio en entorno nuclear.


En Vandellòs (Tarragona) miles de vecinos conviven con las nucleares Crónicas

Allí los vecinos viven, nos cuentan, tranquilos en general. La propietaria de un hotel en la playa de la Almadrava muy cerca de las nucleares señala que «no son lo mejor para el negocio porque ha tenido casos de clientes que se han ido, pero también ha servido para no masificar la zona». Ángel Redondo, trabajador de la nuclear desde hace 40 años y vecino de la zona dice que está muy tranquilo. Ademñas, recuerda que «desde los accidentes de Chernóbil y Fukushima se ha mejorado mucho la seguridad». 

El Consejo de Seguridad Nuclear acaba de prorrogar la vida de Vandellòs II diez años más, hasta 2030.



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