La ingesta de ansiolíticos, posible causa del atropello mortal de Bravo Murillo



La salida de vía de un taxista el viernes por la noche en la calle Bravo Murillo de Madrid, que acabó con el arrollamiento múltiple de dos mesas de una terraza, dejando una

fallecida
y tres heridos, pudo deberse a un desvanecimiento fortuito provocado por una importante ingesta de ansiolíticos por parte del taxista.

Esa es la hipótesis principal en la que trabaja la Unidad de Atestados de Tráfico de la Policía Municipal. Concretamente, se trataría del medicamento Alprazolam, que se usa para tratar los trastornos de ansiedad y de pánico, han indicado a Europa Press fuentes policiales. Para demostrarlo, le han hecho las pruebas de sangre oportunas.





El propio conductor, aturdido tras el arrollamiento, señaló a algunos de los presentes que ese mismo día había acudido al médico para tratarle problemas de depresión y ansiedad.

El prospecto de este fármaco indica que se debe evitar conducir vehículos u operar maquinaria hasta que el enfermo sepa cómo le afecta al organismo. El Alprazolam puede provocar efectos secundarios, como somnolencia, aturdimiento, dolor de cabeza, cansancio, mareos, irritabilidad, verborragia y dificultad para concentrarse, entre otros.

Los síntomas de sobredosis son somnolencia, confusión, problemas de coordinación y pérdida del conocimiento. Además, los adultos mayores de 65 años -el taxista tiene 68- deben recibir dosis bajas de porque es posible que ingestas más altas no tengan mayor eficacia y provoquen efectos secundarios graves.


El conductor dio negativo en la prueba de alcoholemia (0,0) y en la prueba de drogas.





Los agentes todavía no han concluido el informe. Tendrán que determinar qué dosis consumió y si su médico le había informado de que se trataba de un medicamento incompatible con la conducción profesional. Si él era consciente, podría ser acusado incluso de homicidio doloso, cuya pena máxima alcanza los 15 años, según ha apuntado hoy ‘El Confidencial’. EL ATROPELLO

Un atropello múltiple tuvo lugar el viernes en torno a las 23.30 horas en la calle Bravo Murillo. El conductor de un taxi perdió el control del vehículo a la altura del número 193, arrancó ocho metros de valla e irrumpió en una terraza en la que se encontraban varias personas, afectando a dos meses y ocho personas.





Una de ellas, una mujer de 44 años, falleció en el acto. Además, una mujer de 42 años, una amiga que se encontraba junto a la persona fallecida, fue trasladada en estado grave al Hospital de La Paz por un traumatismo craneoencefálico. Se recupera satisfactoriamente de sus heridas en el hospital, ha indicado a Europa Press fuentes sanitarias.

Otro hombre de 53 años padeció un traumatismo torácico y fue trasladado también en estado grave al Hospital Clínico. También se está recuperando bien.

Asimismo, otras cuatro personas fueron desplazadas a distintos hospitales de la capital debido a contusiones y heridas. Una herida leve no quiso ser trasladada por los sanitarios de Samur-Protección Civil.

Entre estos heridos se encuentra el propio taxista, que se quejaba de una contusión en el tórax y en el abdomen a causa del airbag y el cinturón. En el vehículo, viajaba un pasajero, parte de los heridos leves trasladados al hospital. El conductor dio negativo en la prueba de alcoholemia (0,0) y en la prueba de drogas.

En el suceso colaboraron Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, que desencajaron el vehículo tras el accidente, sanearon la zona y retiraron la valla afectada.


Los síntomas de sobredosis son somnolencia, confusión, problemas de coordinación y pérdida del conocimiento












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