la serenidad de Junqueras y la despedida fría de Forcadell



Los nueve presos del ‘procés’ ya llevaban semanas preparándose para este día porque la noticia del indulto se extendió como la pólvora en cuanto el Gobierno dejó caer que se producirían más pronto que tarde. Este miércoles salieron visiblemente contentos de las tres prisiones diferentes donde residían: algunos como Oriol Junquera con una considerable despedida, pero muy sereno, y otras como Carme Forcadell menos expresiva con sus compañeros. 

Así lo relatan fuentes penitenciarias que explican que las últimas horas de los “hombres” (los siete hombres convivían en el mismo centro penitenciario de Lledoners) fueron un constante de besos y abrazos. Los ‘Jordis’ mostraban su gratitud y agradecimiento a la vez que se les veía la alegría en el rostro, mientras que Junqueras estaba mucho más tranquilo, según estas fuentes, como también se puede apreciar a su salida. Siempre detrás del resto de sus compañeros y el último en saludar al presidente de la Generalitat Pere Aragonès que canceló toda su agenda para recibirles en el estreno de la libertad. 

Forcadell, por su parte, fue la primera en salir de la prisión de Wad Ras, en Barcelona. Hasta allí se desplazó una responsable de prensa de la Generalitat que fue quien hizo la foto de ella firmando su acta de salida, que después colgó en sus redes sociales. “Se monta una épica para que quede bien documentada y mientras están gastando recursos en esto no gastan en otras cosas”, explica un funcionario de esa prisión. 

El comentario común de las fuentes consultadas por este digital es la diferencia de trato a lo largo de este tiempo. “Las fichas de estos internos no se podían consultar, mientras que podemos ver el de cualquier otro recluso. La foto no se veía y algunos datos estaban capados”, lamenta. 

La última en abandonar la prisión fue la exconsellera Dolors Bassa, quien residía en el centro de Puig de les Basses. Ella misma abrió la cancela y salió al recibimiento con ramo de flores incluido. Todos estos montajes en los perímetros de las prisiones tampoco son usuales, según estas fuentes, y es algo que permiten desde la Consellería de Justicia e Interior solamente en casos excepcionales. “No es nada habitual que se permita manifestaciones o cenas, que han llegado a producirse en el parking de la cárcel”, expresan. 

Un trato privilegiado 

Los propios compañeros de otras prisiones catalanas reconocen que es complicado hablar con funcionarios en Lledoners. Dicen que estos se quejan de la presión que ejerce la dirección para que no trascienda nada de lo que ocurre en el interior relativo a los presos del ‘procés’. De hecho, estas fuentes explican que en las últimas semanas se han producido algunas concentraciones por el “acoso” que los funcionarios sienten. 

Los siete indultados de esa prisión han visto beneficiada su estancia, según dichas fuentes, en “cosas tontas que en una prisión pueden generar muchos problemas”. Por ejemplo el tiempo que pasan en el patio, el hecho de que Junqueras utilizara una sala como “despachito”, el número de visitas que recibían amparadas en las ‘visitas institucionales’ o la celeridad con la que la Junta de tratamiento resuelve sus expedientes de permisos. 

“El trato diferenciado con respecto al resto de internos no ha generado mucho ruido porque las instalaciones son nuevas y el clima con la población reclusa es favorable, pero esto lo haces en otras cárceles y se lía la mundial”, dicen trabajadores. 

Los mismo cuentan desde la cárcel donde se encontraba Forcadell. Nunca ha compartido celda y, de hecho, se encontraba en un espacio denominado polivalente, con dos o tres celdas, muy cerca de donde trabajan los funcionarios. Es un área muy tranquila donde llevan a alguna tipología de presas que no pueden meter en un módulo ordinario como una transexual o internas con riesgo de suicidio. 

Ella también tenía ordenador “en teoría sin conexión a internet” y televisión en la celda. Para ilustrar este trato de favor, un trabajador relata cómo entre los presos del ‘procés’ realizaban videoconferencias de cárcel a cárcel. “Esto se hace con un marido o con un hermano, pero videoconferencias con presos de la misma causa yo no lo había visto nunca”, comenta. 

Los sindicatos lamentan que se estén destinando los recursos a este tipo de actividades. “El presupuesto es finito y las necesidades infinitas. No puede ser que desde la Consellería se dé prioridad a 9 internos y se olvide de los otros 8.000 o de los 5.000 trabajadores”, explica Francesc López delegado de ACAIP-UGT. 





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