La viuda negra de Patraix chateaba con su móvil en su primera declaración policial y eso la hizo sospechosa


“Si bien de vez en cuando sollozaba y se mostraba triste, en cuanto paraban por algún motivo, enseguida cogía el móvil y estaba todo el rato chateando”. Así ha hablado ante el tribunal la inspectora de homicidios que dirigió la investigación por el asesinato de Antonio N, marido de María Jesús, Maje, la viuda negra de Patraix, acusada de esta muerte junto a uno de sus amantes de entonces, en 2017, Salvador.

“Tenía cambios de humor en segundos. Y estaba tan pendiente del teléfono que un compañero le tuvo que pedir que se centrase en la declaración y dejara el móvil”, comenta esta jefa policial.





La responsable de las pesquisas dibujó lo que parecía el retrato de una mujer con doble vida. La inspectora habló de las conversaciones captadas mediante intervención policial en el teléfono de Maje.

Maje, la primera mujer de la imagen por la izquierda, en el primer día de juicio.
Maje, la primera mujer de la imagen por la izquierda, en el primer día de juicio.
(Manuel Bruque / EFE)

“Con las personas que tiene más confianza utilizaba expresiones como que estaba súper feliz, haciendo la vida que quería. Decía que le gustaba la movida, la bebida y la fiesta, que se sentía liberada. Sin embargo, con otras amigas o compañeros de trabajo no paraba de llorar y les trasladaba que estaba medicada, que solo comía un yogurt al día y que era una viuda afligida y deprimida”.

La etiqueta de mujer fatal, colgado a la acusada desde casi su detención y consolidada paulatinamente merced a la difusión de varios aspectos de sus avatares carnales desvelados durante la investigación, sobrevoló de nuevo ayer la sala.

La inspectora relató que supieron que mantenía relaciones paralelas, además de con Salvador –el acusado–, con un tal José en una fase consolidada, y con un guardia urbano que había conocido en Barcelona un fin de semana y con quien había mantenido una aventura sexual.


La acusada dijo que evitó por vergüenza hablar del nuevo amante que había pasado con ella la noche del crimen










En aquella primer declaración justo después de la muerte de su marido, la acusada no habló de uno de los amantes con que mantenía una relación más estable, el tal José, con quien pasó la noche del crimen. Solo acudió a la policía para hablar de él cuando supo que una amiga suya, que también declaró, lo había citado. Maje dijo que si no lo mencionó fue porque le daba vergüenza.

Con ese detalle, Maje se convirtió en la sospechosa número uno y la autorización judicial para intervenirle el teléfono era muy fácil de fundamentar. El instructor la concedió y aquella fuente empezó a manar.

Salvador, con gafas, el otro acusado, escucha los alegatos de las partes, en le primera jornada de juicio
Salvador, con gafas, el otro acusado, escucha los alegatos de las partes, en le primera jornada de juicio
(Manuel Bruque / EFE)

Fue a través de esa interceptación legal de las comunicaciones como supieron de la existencia del amante clave, Salvador, que hasta ese momento no había aparecido en escena. Esas escuchas condujeron a la intervención judicial de otro teléfono que Maje y Salvador solo usaban para hablar entre ellos. El nuevo amante a los ojos de la policía se puso también en el punto de mira.






Las intervenciones telefónicas revelan un tejido de relaciones cruzadas





Una conversación entre ambos acusados habida el ocho de noviembre de ese mismo años de 2017 acabó de confirmar las sospechas. Hablan entre líneas de asuntos que debían olvidar y, según el relato de la jefe policial, Salvador le comenta que ha hablado con la policía justo antes de echarle en cara que se ha enterado de que se va a ir de viaje con otro chico. Al parecer, Maje le contesta que ella que está descartada dentro de la investigación.

Todo este relato de la testigo policial se alinearía con las tesis de la acusación que remarcan una y otra vez que el asesinato de Antonio N. fue el resultado de una conspiración urdida entre ambos acusados que se concertaron para ello.

Salvador ya confesó en fase de instrucción que había sido el autor material de los apuñalamientos al marido de su ahora examante.







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