Los forenses de la acusación aseguran que Maje y su examante no presentan trastorno alguno


Los expertos aportados por la fiscalía lo tiene muy claro. Ni la viuda negra de Patraix, Maje, ni su examante, Salva, el otro acusado, presentan trastorno psicológico o de personalidad alguno. Así se lo dijeron estos técnicos al jurado durante la séptima jornada del juicio por el asesinato de Antonio N., esposo de Maje, a manos de Salva.

No parece que la vía del estudio psicológico vaya a dar mucho rendimiento a las defensa a tenor de lo expuesto por los citados expertos con todo y que la representación de Salva sí aportó unos forenses de parte que brindaron sus valoraciones sobre la personalidad el autor confeso de las puñaladas mortales que, según ellos, cuando apuñaló a Antonio, “no era consciente de la realidad, estaba pensando en otra cosa”.





El acusado, Salva, en el banquillo de los acusados, en el centro de la imagen
El acusado, Salva, en el banquillo de los acusados, en el centro de la imagen
(Manuel Bruque / EFE)

Los forenses aportados por el ministerio público admitieron que Salva es una persona “más bien pasiva, más bien dependiente que dominante”, aunque durante las entrevistas a que fue sometido se mostró “frío y distante” con respecto al asesinato. Negó la participación de su amante en los hechos con una “distante frialdad”.

“Ninguno de sus rasgos llega a ser desadaptativo, no tiene un trastorno de personalidad ni ninguna enfermedad”, concluyeron los forenses al hablar de la personalidad de Salva.

“Es responsable y sabe lo que quiere hacer”

Sobre la acusada, los especialistas aportados por la fiscalía señalaron que la veían “como una persona normal, que sabe lo que hace en su vida y no presenta ningún tipo de descompensación”. Destacaron su fortaleza como uno de los rasgos de su personalidad a pesar de la presión a la que podría someterla el proceso. “Es responsable y sabe lo que quiere hacer”.

Ambos acusados, Maje y Salva, en extremos opuestos de la segunda fila de asientos, en la Ciudad de la Justicia de Valencia
Ambos acusados, Maje y Salva, en extremos opuestos de la segunda fila de asientos, en la Ciudad de la Justicia de Valencia
(Manuel Bruque / EFE)






En lo que se refiere a la autopsia, los expertos encargados de esa parte del análisis forense fueron rotundos. El ataque que sufrió la víctima fue “sorpresivo” y sin tiempo para reaccionar.

Se trata de una afirmación que entra en colisión con la versión que supuestamente Maje dio a su madre, cuando le contó que su marido Antonio y Salva, uno de sus amantes en 2017 cuando se cometió el crimen, se encontraron y se enzarzaron en una pelea que el acusado zanjó a puñaladas en defensa propia.

El cuerpo de Antonio N., de profesión ingeniero, no presentaba lesiones defensiva ni de lucha. La destrucción de puntos vitales durante la acometida con el arma blanca con que le atacaron le causó una muerte “rápida”. Las seis puñaladas causaron graves daños en corazón y pulmones. El ataque se realizando estando víctima y atacante de pie.







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