Manifestación por la muerte a tiros de un ciclista afroamericano






Una manifestación ha recorrido las calles de Los Ángeles para pedir responsbilidades a la policía por la muerte de un hombre negro ocurrida el pasado lunes. Los agentes afirman que el ciclista portaba un arma, aunque también aseguran que la abandonó al huir. El fallecimiento se ha producido en medio de un clima de tensión exacerbado por el caso de Jacob Blake.

La víctima de 29 años era Dijon Kizee y circulaba en bicicleta en un barrio del sur de Los Ángeles cuando agentes de la policía local intentaron detenerle por una infracción de tráfico. Los servicios del sherif de la ciudad no han precisado aún cuál era la infracción cometida contra el código de la circulación.

Anoche, centenares de vecinos se reunió en el lugar del tiroteo y protagonizó una marcha pacífica, acompañado por varios vehículos, hasta la estación de policía más próxima mientras un helicóptero sobrevolaba la manifestación. Los participantes portaban pancartas donde podia leerse: «Stop a los policías asesinos«.

Huida a pie

Los medios locales recogen que, ya se produjo una concentración espontánea el lunes por la noche. alentada por los movimientos antirracistas que han resurgido tras el tiroteo por la espalda de un varón negro en Kenosha en Wisconsin, que ha quedado paralítico.

El informe de las autoridades describe que Dizon Kizee «salió corriendo» después de haber abandonado su bicicleta. Los agentes lograron atraparle y el joven «golpeó a un policía en la cara», según el teniente Brandon Dean en declaraciones a la prensa. Durante la fuga, Dizon habría dejado caer un bulto con ropa que llevaba en la mano. «Los agentes vieron una pistola negra semiautomática en el interior», según Dean.

Tras ver el arma, los policías habrían disparado con el resultado de muerte. El teniente insiste en que «tenía un arma de fuego y agredió a un agente» y añade que se ha abierto una investigación.

Más de 20 impactos de bala

El abogado de la familia pide a posibles testigos que se pongan en contacto con él y argumenta que «él no recogió el arma, pero los policías le dispararon por la espalda más de 20 veces y le dejaron allí durante horas».

Una vecina relata que gritó a los policías que dejaran de disparar y cuenta que, antes de los tiros, intentaron inmovilizarle con una descarga de teaser en la pierna. «Él se volvió y ellos le dispararon«, dice la testigo.

La tía de Dijon Kizee, Fletcher Fair, ha dicho a los periodistas que el color de piel de su sobrino fue determinante: «No matan a gente de otras razas, solo de la nuestra. ¿Por qué siempre nosotros?», ha declarado emocionada.



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