‘María’, reina de España


Con relativa frecuencia, durante un paseo se nota la llegada del aroma inconfundible que desprenden las plantas de marihuana y eso ocurre tanto en zonas rurales como urbanas. Esa anécdota da la medida de hasta que punto el cultivo de esta planta ha arraigado en España, plataforma exportadora a toda Europa. Su producción se da en diferentes escalas; desde la de aquel que tiene una maceta para un supuesto autoconsumo, hasta la de la banda más profesionalizada y peligrosa. La maría reina ahora mismo por encima de la mayoría de drogas.

La Península Ibérica, por su meteorología, es una región europea altamente apropiada para el cultivo de marihuana y por ello es la principal productora del continente. “España se estaba convirtiendo en el huerto de la marihuana de Europa y por eso nos demandaban que hiciéramos algo potente”, explica a La Vanguardia Rubén Jiménez, inspector jefe responsable de la sección de canábicos de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional.





Una agente inspecciona una plantación desmantelada por la Policía Nacional el pasado septiembre
Una agente inspecciona una plantación desmantelada por la Policía Nacional el pasado septiembre
(Policía Nacional)

El incremento exponencial del tráfico de marihuana en Europa es una cuestión que ocupa la agenda de las autoridades europeas y mundiales en esta materia penal. Así se entiende que una operación tan sostenida y que tantos efectivos (2.000 en toda España) mantiene en la lucha contra esta droga cuente con el apoyo de Europol (la agencia policial europea) e Interpol. Esta campaña antidroga de la Policía Nacional se llama operación Verde, de cuya segunda fase se hace ahora balance.

Siendo como es ilícito, el tráfico de marihuana no deja de ser un negocio para sus promotores. Y como tal, la rentabilidad es una de las variables dominantes, por no decir la hegemónica. “Es más rentable la marihuana que el hachís porque no requiere preparación; se recogen los cogollos y a vender. No se necesita procesado”, comenta Jiménez.


Las empresas de paquetería, ajenas al negocio ilícito, son usadas por los traficantes como medio habitual de envío de marihuana a sus clientes





Incluso el transporte, más allá de que el hachís se produce en Marruecos y esa es una complicación añadida a la de un producto nacional, se ha extendido la entrega de la marihuana mediante empresas ordinarias de paquetería que, como recuerda el inspector jefe, son ajenas totalmente al manejo ilícito. “El uso de este procedimiento de transporte es habitual y resulta imposible poner un perro en cada agencia de transporte”, afirma Jiménez con cierto pesar.





“La provincia española que registra mayor actividad sin duda es Málaga y toda la zona sur de España, en general, por su meteorología”, comenta el investigador de la Policía Nacional, aunque no queda una comunidad autónoma donde no se esté dando el problema en mayor o menor grado.

Hojas de marihuana
Hojas de marihuana
(José María Alguersuari / Archivo)

Los cálculos policiales aproximados señalan que el kilo de marihuana en España cuesta unos 1.750 euros y el del hachís, 1.680. La maría se paga más, ello dispara todavía más el margen de ganancia puesto que, como ya se ha dicho, los gastos de producción y transporte son mucho menores.

Portavoces de la Policía Nacional aseguran que, consciente el cuerpo del grave problema, una de las respuestas contra este tráfico está siendo la citada operación Verde, que ahora cumple su segunda fase. Su balance abarca desde agosto de 2019 hasta octubre de este año.


De agosto 2019 a octubre 2020

La Policía Nacional ha intervenido en toda España 496.047 plantas de marihuana dentro de la llamada operación Verde y detenido a 3.695 sospechosos










Según información recogida en una nota policial sobre este dispositivo especial, “han sido detenidas un total de 3.695 personas y han sido desmanteladas más de 800 plantaciones de cannabis en las diferentes operaciones realizadas por todo el país. Además, han sido intervenidas 496.047 plantas de marihuana y se han incautado 25.642 kilos de marihuana, 23.849 kilos de hachís, 3.140 kilos de cocaína, 85 kilos de heroína, 458 armas de fuego y más de 7.600.000 euros”.

Guardia Civil y policías autonómicas también llevan a cabo continuas operaciones contra el tráfico de marihuana siguiendo sus propias estrategias. El problema es de tal magnitud que ninguna fuerza policial se desentiende.

Integrante de una banda de traficantes polacos de marihuana, asentados en la zona de Tarragona, detenida por la Policía Nacional
Integrante de una banda de traficantes polacos de marihuana, asentados en la zona de Tarragona, detenida por la Policía Nacional
(EP)

Una de las particularidades de la lucha contra el tráfico de marihuana radica en la tipología de los grupos y organizaciones que se dedican a dicho negocio ilícito. Las organizaciones más potentes suelen comportarse de este modo: acuden a los cultivadores españoles que tienen sus plantaciones en suelo nacional y les compran cosechas enteras o una determinada cantidad y son estas organizaciones (extranjeras) las que se encargan también del transporte.





“Son grupos suecos, ingleses, irlandeses, rusos o letones, por ejemplo, que carecen de plantaciones, peor que tienen aquí sus contactos, sus suministradores”, comenta este responsable de la lucha antidroga. “Cuanto más lejos la lleven, más cara será al final de la cadena”, remata el inspector jefe.


Existen organizaciones extranjeras que han decidido cultivar sus propias plantaciones en España para satisfacer el mercado de sus países





Existen otras bandas extranjeras que optan por tener en España sus propias plantaciones con las que satisfacer la demanda de sus clientes en el país de origen. En estos supuestos, la mayoría de las organizaciones criminales proceden de zonas como “Serbia, Albania, Kosovo o Rumanía, por ejemplo”, cita Jiménez a la vista de las estadísticas.

Detalle de una muestra de marihuana en las manos de un consumidor
Detalle de una muestra de marihuana en las manos de un consumidor
(José María Alguersuari / Archivo)

La mayoría del mercado interno español se cubre con las cosechas del productor autóctono que vende a otros traficantes de niveles inferiores cuando no, como ya se ha dicho, a organizaciones extranjeras.





Las plantaciones son básicamente de dos tipos las llamadas indoor (en locales interiores generalmente camuflados) o al aire libre como cualquier otro cultivo lícito. “Se han dado casos, por ejemplo, de cultivo de marihuana mezclado en una plantación de otro vegetal como el maíz. A veces lo hacen empleados aventajados”, explica Jiménez.

Lo más habitual sin embargo es que el cultivo al aire libre se haga en lugares alejados o discretos, como en claros de algún bosque, como se ha detectado decenas de veces.

Desmantelamiento de un sofisticado cultivo hidropónico con más de 600 plantas de marihuana
Desmantelamiento de un sofisticado cultivo hidropónico con más de 600 plantas de marihuana
(Policía Nacional)

Las plantaciones indoor son las realmente sofisticadas, pues se las dota de sistemas de regadío, calefacción e iluminación artificiales que consumen grandes cantidades de energía. En este aspecto, el documento policial es muy esclarecedor: “La profesionalización en el cultivo de marihuana implica un incremento en la inversión en las plantaciones y un aumento del rendimiento, lo que provoca, a su vez, un incremento notable de los beneficios ilícitos. Con el paso del tiempo, las plantaciones mejoran desde un punto de vista cuantitativo –más plantas por metro cuadrado o mayor número de cosechas– como del cualitativo –mejoras en la selección de las semillas y uso de sofisticados sistemas de fertilización o climatización que permiten una producción permanente de cosechas–”.





Revela el inspector jefe Rubén Jiménez que se han identificado grupos de criminalidad organizada china que se están especializando en el montaje de instalaciones para plantaciones indoor de marihuana. “Reciben encargos como el de montar una explotación en un chalé”, dice el investigador. Cobran por el montaje y se desentienden.

Un agente camina entre las matas de una plantación de marihuana 'indoor', el pasado año
Un agente camina entre las matas de una plantación de marihuana ‘indoor’, el pasado año
(EP)

El tráfico de marihuana lleva aparejados otros delitos llamados conexos. Los más comunes son aquellos que tienen que ver con ajustes de cuentas. “El más grave, por supuesto, es el homicidio, aunque los más habituales son las amenazas, una paliza, hasta algún secuestro y torturas”, comenta Jiménez. También se dan la tenencia ilícita de armas o el blanqueo de dinero, más allá de la defraudación de fluido eléctrico (la mayoría de las plantaciones indoor roban la corriente de alguna conexión ajena).

Hay otro delito muy específico del mundo del tráfico como son los vuelcos, el robo de la droga a los traficantes. “Cuando robas droga no eres un ladrón, eres un traficante, pues la mercancía no es objeto de lícito comercio”, concluye el inspector jefe como si lanzara un aviso a navegantes.

“El trabajo está dando sus frutos, llevamos tres años potentes, pero queda mucho, muchísimo todavía”, se despide este responsable policial de la lucha contra el tráfico de marihuana en España.



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