Políticos y policías investigados por corrupción se pasan a ‘Wickr me’ para evitar que intercepten sus comunicaciones



“Puedes Wckear?”, le pregunta el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez al exomisario de Policía Enrique García Castaño. Y así se pierde el rastro del resto de esta conversación que ambos estaban teniendo a través de ‘Whatsapp’ y que se detalle en un informe en el marco de la pieza ‘Kitchen’ que la Audiencia Nacional está investigando. ‘Wickr me’ es una aplicación de mensajería que políticos, empresarios y policías utilizan para que sus conversaciones sean imposibles de revelar. Algo que también dificulta el trabajo a los agentes cuando están en medio de una investigación. 

La aplicación ‘Whatsapp’ envía un mensaje a todos sus usuarios cuando inician una conversación para advertirles de que los mensajes que se envían están encriptados de extremo a extremo. Esto quiere decir que viajan encriptados de móvil a móvil y si alguien quiere intervenirlos por el camino, incluida la policía, no podrá. 

Sin embargo, si las fuerzas de seguridad consiguen físicamente el móvil la cosa cambia. Del volcado del teléfono del exnúmero dos de Interior del Ministro Jorge Fernández Díaz, la Policía ha recogido 262 páginas de conversaciones de ‘Whatsapp’ de él con otros policías también investigados, así como con periodistas, familiares o trabajadores del Ministerio. Pero los agentes no tienen acceso a una parte importante de la información y que, quizás, podría ser determinante para la investigación porque estas palabras sucedieron en ‘Wickr me’. 

La app más segura 

‘Wickr’ no es una aplicación muy popular en España. Su uso empezó a ser un poco más extendido cuando en 2012 la mostraron en la serie americana ‘Mr. Robot’ sobre seguridad informática. No solo tiene un mensaje de cifrado de punto a punto, si no que además no se queda con ningún dato. 

Mientras ‘Whatsapp’ recopila datos de ID del dispositivo, del usuario, ubicación aproximada o información de pago, entre otros, ‘Wickr me’ elimina todos los metadatos, es decir, la información de contexto de cada mensaje: la geolocalización (dónde se escribió y se emitió un mensaje), la hora de envío y, por supuesto, las fotografías y los vídeos. Otro “fallo” de seguridad de Whatsapp: los documentos adjuntos no van encriptados. 

Si los agentes intervienen un dispositivo pueden recuperar todas las conversaciones de la red de Mark Zuckerberg que estén depositadas en la nube. En cambio, la app que utilizaba el exsecretario de Estado de Seguridad para hablar de los asuntos más privados se puede programar para destruir los mensajes de manera automática desde 3 segundos después de enviarlos hasta los tres días. 

Tiene un diseño muy austero y funcional, precisamente porque está centrada en ofrecer seguridad. Además, impide capturar pantallas libremente. Notifica a todos los presentes en la conversación de dicha captura, su contenido y el momento en el que se tomó.

IMBox, el ‘Whatsapp’ de la policía 

La Policía Nacional, la guardia Civil y algunos sectores del Ministerio de Defensa también utilizan para hablar entre ellos un sistema alternativo de mensajería instantánea. IMBox es un canal de comunicación destinado a empresas o grupos de trabajadores para que tengan un control absoluto de sus comunicaciones. Al ser una solución española, el servicio es ‘inhouse’, es decir, las conversaciones no salen de España y eso implica que estén bajo control.

Cuando la Policía quiere tener acceso a unas conversaciones, mediante orden judicial podría pedir a la propia aplicación de mensajería, sea cual sea, que le dejara acceder a una comunicación concreta. Lo que sucede es que estas empresas suelen acogerse a la legalidad del país en el que se establecen y, por tanto, piden que la orden judicial llegue de su propio Estado. 

El vídeo del día


La pandemia de coronavirus suma cerca de 630.000 casos a nivel mundial.

Para esto habría que pedir una comisión rogatoria y, fuentes de la Fiscalía, reconocen que esto solo se solicit en casos de terrorismo o alto riesgo para las personas. 

Signal, la App que utiliza el ‘procés’ y Snowden

De las pocas veces que se ha podido acceder a una conversación entre los políticos que organizaron el referéndum ilegal 1-0, fue porque el teleobjetivo de una cámara de televisión permitió ver la pantalla y no porque la policía pudiera acceder a las conversaciones. 

El cámara del programa de ‘Ana Rosa’ captó unos mensajes entre el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont y el exconseller Toni Comín: “Supongo que tienes claro que esto ha terminado. Los nuestros nos han sacrificado. Al menos a mí”. 

Estos mensajes se produjeron en la aplicación ‘Signal’, otro servicio de mensajería con condiciones de seguridad muy parecidas a las que tiene ‘Wickr me’. La herramienta digital sirvió para coordinar el referéndum y para establecer canales de comunicación directos y totalmente privados con el Puigdemont. 

El cifrado que utiliza ‘Signal’ para sus mensajes fue el que ‘Whatsapp’ -que en un inicio no contaba con ningún método de seguridad- decidió implantar hace algunos años. El propio Edward Snowden dijo en 2015 que él utilizaba esta aplicación. 





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