Prisión para un directivo que mandó asesinar a un exsocio varias veces



Los primeros sorprendidos de esta historia fueron los propios investigadores de la comisaría de la Policía Nacional de Terrassa. En verano tuvieron conocimiento de las intenciones de un empresario de l’Hospitalet de Llobregat que con la ayuda de un sobrino buscaba un sicario para asesinar al directivo de una compañía de transporte y logística de Terrassa. Tal era el empeño en dar con un delincuente capaz de llevar a cabo el trabajo que los investigadores optaron por arrestar al instigador, a su sobrino y a un hombre con antecedentes, con el que ya se habían puesto en contacto y que estaba dispuesto a apretar el gatillo. A partir de las detenciones, a finales de septiembre, los investigadores descubrieron una rocambolesca trama ideada por el instigador, que llevaba dos años obsesionado con el empresario al que, a toda costa, quería eliminar matándolo. Supieron entonces que en diciembre ya había intentado asesinarlo.





El instigador y la víctima habían sido socios de una importante compañía de transporte del Baix Llobregat. Hacía dos años que se separaron por desavenencias en la manera de gestionar el negocio, y el más joven, la víctima, había logrado con habilidad quedarse con la marca y muchos clientes.


En diciembre el detenido, sin antecedentes y con una vida familiar y social totalmente estable y normalizada, contrató a un sicario





“Cuando nos llegó el caso llegamos a sospechar que los planes podían responder a una deuda importante o que se trataba de personajes relacionados con la delincuencia. Pero nada más alejado de la realidad”, explica el inspector responsable de la policial judicial de Terrassa que ha llevado la investigación.

La enemistad entre los dos hombres se fue transformando poco a poco en un odio por parte del instigador que derivó en toda una obsesión. Hasta el punto de que en diciembre el detenido, sin antecedentes y con una vida familiar y social totalmente estable y normalizada, empezó a buscar sicarios por internet. Y dio con uno. Contrató los servicios de un hombre, español, al que pagó un adelanto de 5.000 euros por asesinar a su adversario.

“El problema es que le estafó”, explica el inspector, que cuenta como estos detalles los conocieron después de analizar la información almacenada en los terminales informáticos del detenido, teléfonos y ordenadores.





El matón contratado acechó varias veces a la víctima. Le amenazó, le ordenó con violencia que cerrara el negocio y sólo consiguió de la víctima que estuviera una semana sin acudir al despacho, por temor, pero consciente desde el primer momento de que la campaña estaba orquestada por su exsocio.

Sus sospechas fueron confirmadas cuando el matón se le confesó y le aseguró que había cobrado un adelanto de 5.000 euros por asesinarle. Pero que había cambiado de opinión y que por una cantidad razonable de dinero estaba dispuesto a protegerle y a declarar en la policía en contra del empresario que le había contratado.

La víctima no aceptó el trato, la extorsión cesó, el matón se esfumó y el hombre se olvidó del tema hasta que en septiembre la Policía Nacional le informó de que su exsocio había intentado matarlo.

El instigador, en prisión desde su detención, se negó a declarar en sede policial y judicial, pero en todo momento mantuvo una frialdad que dejó helados a los investigadores. “En medio del registro de su domicilio, su mujer nos pidió acercarse a su ordenador a seguir trabajando. Como si nada de lo que allí estaba pasando fuera importante. Increíble”, indicó un investigador.







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