Se confirmó la peor sospecha por el crimen de Blas



El dato ya se barajaba en ámbitos de la investigación durante las últimas horas de la semana pasada y terminó por confirmarse ayer, en el primer día hábil judicial: el balazo que mató a Valentino Blas Correas (17) partió de la pistola reglamentaria nueve milímetros del cabo primero Lucas Gómez (35).

El dato no es sólo una confirmación sobre las primeras sospechas judiciales en torno a este caso que aún genera conmoción entre los cordobeses, sino que vuelve a poner en foco uno de los aspectos medulares de esta historia criminal: Gómez, imputado por otro delito, jamás debió haber estado trabajando armado aquella noche.

Este policía fue imputado en 2017 por encubrimiento agravado en el marco de la investigación penal por el violador serial de La Calera, Leandro Castañares, quien terminó condenado a 15 años de cárcel por seis ataques sexuales.

El Fiat Argo en el que viajaban los jóvenes recibió cinco balazos policiales.

En sus diversas plataformas impresas y digitales, desde hace días La Voz viene advirtiendo de la gruesa irregularidad que existe en torno a toda esta historia.

La causa contra Gómez y otros tres policías (Diego Busto, Gabriel Miranda Ércoli y Daniel Vigil) por aquel encubrimiento fue elevada a juicio.

En su momento, los cuatro uniformados fueron puestos en situación pasiva: se les retiene el 70 por ciento del sueldo, se les quita la pistola y no pueden trabajar en la fuerza.

Pero mientras el Tribunal de Conducta Policial sí sancionó a los otros tres agentes, resolvió que Gómez volviera de manera activa a la institución. Ni siquiera lo pusieron en tareas no operativas (de “escritorio”), como suele suceder en casos similares, en los que policías imputados vuelven a trabajar sin portar el arma ante la demora de las causas en su contra. Gómez volvió, se le dio un arma y se lo mandó a patrullar las calles. Esto, pese a que aún no se ha realizado el juicio en su contra.

De manera oficial, aún nadie explica el real motivo por el que se resolvió que a Gómez se le levantara la situación pasiva. Hace una semana, cuando La Voz reveló esta sugestiva trama, la titular del Tribunal de Conducta Policial, Ana María Becerra, intentó dar alguna respuesta.

La funcionaria dijo que Gómez habría logrado atenuar su responsabilidad en aquella acusación, algo que luego fue desmentido por fuentes de la Cámara 8ª del Crimen, en donde se aseguró que tanto él como los otros tres policías tienen que ser juzgados en el corto plazo.

Desde entonces, ya no hubo ninguna explicación estatal sobre este tema. Además, este lunes se confirmó que el segundo policía imputado y detenido por el crimen de Blas, Javier Alarcón (31), también tiene antecedentes desde 2013 por denuncias por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad.

Tanto Gómez como Alarcón deben responder ahora por los delitos de homicidio calificado agravado y cuatro intentos de homicidio.

Además, sus “duplas” aquella noche, Wanda Esquivel (32) y Yamila Martínez (23), fueron acusadas de encubrimiento agravado y omisión de los deberes de funcionario público.

El ministro Mosquera y el jefe de Policía Vélez se mostraron juntos el lunes sobrevolando la ciudad de Córdoba. (Gobierno)

La primera quedó detenida, ya que se le endilga haber “plantado” un revólver calibre 22 para intentar criminalizar a los jóvenes que minutos antes habían sido tiroteados por los policías en un control apostado en la avenida Vélez Sársfield, frente al instituto Pablo Pizzurno.

El quinto policía imputado es el subcomisario Sergio González, a quien también le endilgan los delitos de encubrimiento agravado y omisión de los deberes de funcionario público. Está en libertad por ahora.

Secuencia clave

En medio de este escándalo policial, ayer se conoció un video clave. A través de una cámara privada ubicada en proximidades de la Plaza de las Américas, fue posible observar cómo el Fiat Argo en el que viajaban los cinco adolescentes pasó por allí a las 0.03 del jueves 6 de este mes y recién dos minutos después, y a baja velocidad, aparecieron por el mismo lugar dos patrulleros policiales.

La secuencia, que fue revelada por Noticiero Doce, vuelve a poner un tema central en discusión: la presunta persecución policial en contra del Argo nunca existió. Fue un montaje pergeñado por los propios policías ahora bajo sospecha.

Y también revela cómo durante casi una hora desde que ocurrió el tiroteo, diferentes policías pasaron por esa zona: en móviles, motos y a pie. Casi una decena de policías que se movieron hasta allí bajo alguna orden superior, según se especula en ámbitos judiciales.

“Nunca tantos policías se pueden mover así, juntos, de manera autónoma”, graficó un informante que conoce bien de cerca cómo opera la institución azul.

Se trata de sólo uno de los tantos videos que hay en esa zona, por lo que se estima que fue bastante mayor la cantidad de policías que esa madrugada llegaron hasta la escena del crimen antes que los peritos de la Policía Judicial.

A todo esto, continúa el silencio en el Panal y en Jefatura. El lunes, el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, esbozó alguna revisión interna en un tuit por el aniversario de la muerte del general José de San Martín: “La Escuela de Cadetes de Oficiales de la @PoliciaCbaOf lleva el nombre del Padre de la Patria, Don José de San Martín, en estos momentos de profunda introspección y autocrítica, sus máximas serán la guía: ‘Amor a la verdad, odio a la mentira’. Que así sea, por siempre”.

Horas después, en lo que se interpreta como un apoyo del Gobierno provincial, en las cuentas oficiales de la Provincia en esa misma red social se publicaron fotos de Mosquera y el jefe de Policía, Gustavo Vélez, sobrevolando en helicóptero la ciudad de Córdoba en el marco de la cuarentena y la marcha convocada contra el Gobierno nacional.

Estas han sido, hasta ahora, las últimas reacciones oficiales en medio de un caso que no deja de generar noticias de alto impacto social.

“Abandono de persona”

Fernando Casalino, Guadalupe Moya y Andrea Mezzaccapo, del sanatorio Aconcagua, fueron imputados por el fiscal Mana.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 19/08/2020 en nuestra edición impresa.





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