Un pescadero repartía con su furgoneta frutos del mar y cocaína en la Sierra de Cádiz


Los narcos buscan siempre buenas tapaderas para camuflar su ilícito quehacer. A veces, esas coberturas para el delito duran mucho y otras son rápidamente descubiertas. La Policía Nacional ha desbaratado el montaje de un traficante que usaba como pantalla su furgoneta de reparto de pescado para entregar, además de marisco, sardinas o jureles, partidas de droga por buena parte de la provincia de Cádiz.

Se servía del tradicional negocio familiar para repartir la droga. Su alta movilidad permitió a los investigadores que ya lo sometían a una discreta vigilancia localizar numerosos puntos de venta de droga dependientes de la organización en Arcos de la Frontera, Paterna de la Rivera y La Barca de Florida, así como en Puerto Real, ya en la zona de la bahía.





Unos policías, derribando la puerta de uno de los 18 inmuebles donde se realizaron entradas y registros
Unos policías, derribando la puerta de uno de los 18 inmuebles donde se realizaron entradas y registros
(Policía Nacional)

Este mecanismo de tapadera del pescadero se ha puesto al descubierto merced a una basta operación antidroga desarrollada en varias fases por la Policía Nacional desde finales del 2019.

La llegada del estado de alarma supuso un punto de giro dentro del mercado de la droga que obligó a los clanes a llevar a cabo nuevas estrategias y alianzas. Fue en ese contexto en el que la Policía Nacional detectó el movimiento de los narcos. Y la investigación no partió de la sierra sino de la costa, en el Puerto de Santa María.

Los traficantes de la popular localidad costera estaban sufriendo problemas de abastecimiento y tuvieron que buscar nuevos proveedores. Los seguimientos llevaron a los agentes fuera de la provincia, hasta Lebrija, en Sevilla. Allí, ya en junio, se detuvo a tres miembros de la red.


Nuevos y viejos proveedores conviviendo en el mismo ecosistema narco





Sin embargo, el clan del Puerto de Santa María de quien se abastecía regularmente hasta la llegada de la pandemia era de un distribuidor radicado en Paterna de la Frontera y La Barca de la Florida. Ese distribuidor era el aventajado pescadero que camuflaba cocaína entre los abundantes frutos del mar que da la costa gaditana.





La última fase fue la que acabó con el arresto de los traficantes situados en la cúspide de la pirámide, los detenidos en la ciudad de Cádiz.

“Los detenidos en total, entre las tres fases, han sido 29, en la provincias de Cádiz y de Sevilla”, confirma a este diario un portavoz policial.

La Policía Nacional también intervino plantaciones de marihuana durante la operación
La Policía Nacional también intervino plantaciones de marihuana durante la operación
(Policía Nacional)

Dentro de estas cifras globales, la policía informa de que “se han realizado 18 registros domiciliarios en las localidades gaditanas de El Puerto de Santa María, Puerto Real, Arcos de la Frontera, Jerez de la Frontera, Paterna de Rivera y en la localidad sevillana de Lebrija, donde se ha intervenido un total de 1.860 gramos de cocaína, 170.000 euros en efectivo aproximadamente, 15 vehículos, 421 plantas de marihuana, 1.500 gramos de cogollos de marihuana, 359 gramos de hachís, 200 comprimidos de anabolizantes, así como un revólver y cuatro rifles de caza con silenciadores y miras telescópicas”.







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