Un submundo en Badalona



Los vecinos de las calles Guifré y Tortosa, en el barrio del Gorg de Badalona, se han movilizado para exigir el fin del foco de delincuencia en una nave industrial abandonada donde conviven casi 200 subsaharianos. El Ayuntamiento ha puesto cerco a los okupas, pero no puede acceder al recinto sin una orden judicial.

“Desde hace unos tres años vivimos con miedo a salir a la calle”, explican. Lo que hace trece años era una okupación pacífica de jóvenes subsaharianos dedicados a la chatarra, ha degenerado en un submundo de delincuencia liderada por criminales violentos. “No es la primera vez que la policía los persigue tras un atraco y se refugian en la nave”.






En el interior del recinto fabril los subsaharianos tienen bares, restaurantes y salas de fiesta





Cada día hay problemas en el Gorg. Cuando no son peleas a pedradas o con armas blancas, son reyertas a muerte para marcar territorio. El orden del día son los robos con violencia y asalto a viviendas y otras naves, que también okupan. “Nuestras hijas no pueden ir tranquilas por la calle porque son acosadas”. Los vecinos han intentado organizar patrullas de autodefensa “pero sería como enfrentarse a un ejército de criminales”. Aun así, advierten que “algún día alguien se defenderá y habrá una desgracia”.

En el interior del recinto fabril de planta baja y dos plantas, los okupas se organizan jerárquicamente. “Hay uno que manda, los sicarios y los que obedecen”. Los pisos superiores son habitaciones con colchones hacinados. La electricidad está pinchada de la red pública y el agua procede de las fuentes próximas. Los ocupantes, según la policía, son delincuentes multirreincidentes con numerosos antecedentes.

En la nave han creado un submundo criminal. “Hay niños que no están controlados por los servicios sociales, y varias mujeres”, alguna de las cuales ejerciendo la prostitución. Otros, los traficantes “suelen ser los más violentos porque siempre van colocados”. También están los que trafican con objetos robados, chatarra, e incluso, como pudo comprobar la Guàrdia Urbana, “con documentos falsificados”. A uno de los okupas, tras una persecución se le intervino un gran número de “NIE falsificados” los permisos para extranjeros residentes.





Por la noche el ruido es ensordecedor. En el interior de la nave tienen salas de fiesta, restaurante y hasta dos barras de bar que funcionan a todas horas. “A muchos nos gustaría tener los restaurantes que tienen allí”, confirman los vecinos. También hay “supermercados donde puedes comprar desde droga hasta objetos robados”.

El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, desde que recuperó la alcaldía hace tres meses, ha fijado su punto de mira en el Gorg. “Es inaceptable tener vecinos con miedo y que la administración no pueda actuar porque la ley defiende a los okupas”. De momento, la presión policial es intensa en el barrio, con “microcontroles” a todos los que entran o salen de la nave, lo que ha conllevado “cierta tranquilidad a las calles”, reconocen los vecinos. Pero a los okupas no les importa la policia y no cejan de enzarzarse en peleas en la calle, como comprobó el propio alcalde en una de sus visitas. Albiol se enerva cuando describe el caso del Gorg, pero le indigna aún más que “hubiera organizaciones solidarias de Badalona que encima les trajeran alimentos”. Por ello se ha diseñado un operativo conjunto con la Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra y Guàrdia Urbana, informa la concejal de Seguridad, que por el momento es de difícil activación ya que “los 200 okupas se dispersarían por la ciudad y sería mucho peor”.







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