Un tatuador de Valladolid acaba en la cárcel por abusar de sus clientas y masturbarse ante ellas


El Juzgado de lo Penal 3 de Valladolid ha condenado a cinco años de cárcel y dos de libertad vigilada a un hombre, de profesión tatuador, por abusar sexualmente de varias clientas con tocamientos y con exhibición de genitales y hasta de haberse masturbando ante ellas. El juez critica la “negligencia” de la policía al haber ignorado a la primera denunciante de la que el magistrado elogia su “fortaleza” a la hora de denunciar los hechos.

Estas prácticas ilegales del tatuador vallisoletano se iniciaron en un centro de tatuajes y piercings que el acusado tenía, primero en su domicilio, y después en un local. Los hechos fueron denunciados en 2018 pese a que los primeros casos se remontan a 2015, han informado este martes fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-León.





No es el primer tatuador acusado de un delito semejante. Hubo el año pasado otro profesional de la aguja y la tinta que fue acusado de 14 delitos sexuales contra mujeres, algunas de ellas clientas.

Imagen de archivo de un tatuador dibujando sobre la piel de una clienta en la localidad de Cambrils en una imagen de archivo
Imagen de archivo de un tatuador dibujando sobre la piel de una clienta en la localidad de Cambrils en una imagen de archivo
(Vicenç Llurba / Archivo)

El juez, que le condena por tres delitos de abusos sexuales, considera que existen “elementos de prueba como para creer que la versión de las víctimas es verosímil y contundente, y constituye prueba bastante de la realidad de lo que es objeto de acusación cuando cinco personas declaran sobre hechos similares sin guardar relación alguna previa con el acusado ni posterior entre ellas”.


Las declaraciones del acusado, según el juez, fueron “parcas, contradictorias y en ocasiones hasta pueriles”





Frente a la declaración de las víctimas, el magistrado considera que las explicaciones del ahora condenado “son parcas, contradictorias y, en ocasiones hasta pueriles, y esto no es mero subjetivismo, sino que responde a la realidad de lo declarado por el mismo”.

El juez considera que la actuación de la policía ante la primera denuncia de una de las víctimas en 2018 constituye un comportamiento que además podía haber concluido en la absoluta falta de persecución de unos hechos que se han reiterado en el tiempo y para los que la denunciante contaba con un elemento de prueba “contundente” ya que ofreció un pantalón manchado con semen del acusado, pero “la policía entendió que no era relevante”.





En este sentido, el magistrado subraya que la testigo, a la que se cree completamente en su relato por el hecho más grave respecto de los que se formula acusación, es igualmente creíble en esa desmotivación que sufrió por parte de los efectivos policiales acerca de que iba a tratarse de su palabra contra la del denunciado.


Una de las abusadas aportó un pantalón de su propiedad con semen del tatuador, sobre el que los investigadores no hicieron prueba científica alguna





“Esta negligencia policial”, según ha recalcado el magistrado, – podía haber evitado un enjuiciamiento prolongado, pues si un análisis científico determina que en el pantalón de la denunciante había semen toda excusa del procesado sería ociosa.

Se hubiera evitado el peregrinaje de declaraciones y sometimiento a cuestionamiento constante en su versión y, desde luego, hubiera facilitado la argumentación de que los hechos ocurrieron tal y como lo cuenta la mujer, ha establecido.

“Cualquier otra víctima menos sensibilizada, cualquier otra persona menos beligerante o que se sintiera culpabilizada por lo sucedido hubiera abandonado su interés, no ha sido el caso, como también la rectificación policial una semana después, aunque perdida ya una prueba importantísima, subsanaba en parte la ineficacia inicial, ha agregado.







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