Una recreación muestra la cara de un médico desaparecido hace 30 años en Galicia



No se pierde la esperanza en saber qué pasó. La Policía Nacional ha difundido un retrato robot envejecido del doctor Fernando Cuadrado Conejo desaparecido hace 30 años tras salir de su casa en La Coruña para hacer una pequeña compra. Las bolsas con fiambres y una lengua para la cena se quedaron en el portal. Desde ese último saludo con unos vecinos en la puerta, nada se supo. Ahora la familia del médico trata de relanzar las peticiones de colaboración ciudadana.

El plan nacional de desaparecidos determina que los familiares de personas ausentes han de facilitar muestras de ADN para que éstas puedan cotejarse con los registros centrales para tratar de buscar coincidencias. Este protocolo no distingue entre casos antiguos y modernos. Y eso es lo que ha ocurrido en este caso.






La familia ha entregado recientemente muestras de ADN para que se cotejen con las muestras del registro central





La familia, según explican fuentes policiales a este diario, ha vivido ese proceso de entrega de muestras recientemente –sin resultado positivo hasta la fecha– y eso ha hecho que se remueva una vez más el caso y se refresque de cara a la opinión pública. “Sea como sea, nosotros jamás dejamos de investigar una desaparición por muy antigua que sea”, explica un portavoz policial en Galicia.

El caso reciente de Blanca Mabel Otero, una mujer desaparecida en León y localizada 25 años después en Asturias es un ejemplo de que lo que parecer inverosímil a veces acaba por materializarse y dar respuestas.


Los indicios señalan que la desaparición de este médico especializado en rehabilitación no fue voluntaria





No hay indicadores que hagan pensar que aquel 29 de diciembre de 1990, el doctor Cuadrado desapareció voluntariamente. Hay diversos elementos que apuntalan ese supuesto: se fue sin sus gafas, sin documentación y a penas sin dinero. Llevaba encima 2.000 pesetas, lo que hoy serían uno 12 euros.

Vallisoletano de nacimiento, el doctor Cuadrado era, en el momento en que se produjo su súbita ausencia, el jefe de Rehabilitación del antiguo Hospital Juan Canalejo de La Coruña, hoy conocido por el nombre de Chuac. Entonces, el médico tenía 49 años, ojos claros y 1’60 de estatura y vivía en los alrededores del estadio de Riazor.






Los investigadores llegaron a barajar la posibilidad de un secuestro en tiempo en que el Grapo estaba muy activo





Los rumores y versiones descabelladas sobre su desaparición se fueron multiplicando. La policía no descartó inicialmente hipótesis alguna, incluida la del secuestro, pues la banda terrorista Grapo estaba en aquellos momentos muy activa. Lo cierto es que ninguna de las líneas que se siguieron condujo a conclusión alguna.

Otra de esas hipótesis de trabajo señalan que, por razones difíciles de explicar, el doctor pudo caerse al mar y el oleaje lo alejara rápidamente hasta hacerlo desaparecer. Su domicilio está muy cerca de la línea de costa. La familia descarta por completo la posibilidad de un suicidio por las firmes convicciones religiosas del médico.


La Policía Nacional ha dispuesto de un número de teléfono para la aportación de cualquier información sobre el caso





“No es fácil vivir con la incertidumbre de no saber qué le pasó a tu padre. Nunca perdimos la esperanza”, declaraba recientemente una de las hijas del médico desaparecido en La Voz de Galicia. Los investigadores policiales han facilitado el teléfono 981166328, que funciona 24 horas al día, para recibir información de cualquier persona que pude aportar información sobre la desaparición.







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